¿Cuál es el nuevo contexto de la educación tras la pandemia? Evidentemente existen transformaciones, tanto positivas como negativas. La pandemia puso en evidencia las falencias de la educación y salud en el Ecuador. En este sentido, existen tres problemas fundamentales. Primero, tenemos problemas serios en cuanto a conectividad, una cosa es tener una conexión prepago en el celular y otra, tener una señal estable en la casa, que permita dar o recibir clases. Muchas familias tienen que compartir un solo aparato electrónico para distintos miembros, ese es el segundo factor negativo. Lo tercero, es la capacitación de los maestros para dictar clases online, la mayor parte no estaban preparados y sabemos que planificar una clase virtual demanda más horas de trabajo. Un factor a considerar es que, la mayor parte de profesores son mujeres que comparten sus tareas de la casa, cuidar que sus hijos estén bien conectados y dictar clases. Lo positivo es que nos obligó a dar el salto, ya se hablaba mucho de la educación online, pero caminaba a paso lento. Lo brusco trae consecuencias, pero también la posibilidad de adaptarnos a usar nuevos elementos. Ante una nueva normalidad, ¿cómo garantizar la calidad de la educación? La mayoría de instituciones educativas no estaban preparadas para la educación online -ni siquiera las universidades-, tuvieron que trabajar sobre la marcha; no se trata solo de dar la clase presencial de manera virtual, se tiene que utilizar muchos más recursos, manejo de plataformas, ser dinámicas, y aún así, no garantiza que los estudiantes asistan o no a las clases. La exclusión escolar es uno de los peores problemas y hay que evitarla buscando alternativas y alianzas. Yo he propuesto algunas estrategias como la utilización de televisión educativa. Además, la radio sigue cumpliendo un papel importantísimo en el mundo entero, es el único medio de penetración en zonas rurales, un gran ejemplo de lo que se ha hecho en Ecuador es Irfeyal. Soy parte de un colectivo de ministros y ex ministros de educación, el Atlantic Group y oímos la experiencias de varios de los miembros hablando muy bien de radio y televisión educativa. ¿Cómo contrarrestar los efectos negativos que dejó la pandemia en la educación? El tema de conectividad hay que dejarle a los municipios, porque esta entidad está más cerca de la comunidad. En cuanto a la provisión de las herramientas como computadoras, yo creo que se puede apelar a la empresa privada, para que donen aparatos que ya no usan pero que están operativos. La capacitación a los maestros sí tiene que ser asumida por el Ministerio de Educación. Nosotros, con Fundación Fidal, durante la pandemia, conseguimos un acuerdo entre el Ministerio de Educación y la empresa Teach Pitch del Reino Unido para capacitar a 20.000 profesores en el uso plataformas digitales y acceso a repositorios, sin dinero de por medio. También fue interesante un acuerdo entre UNIR, la Fundación Cofuturo y el Ministerio de Educación para capacitar a directores educativos, se ha comprobado que el éxito de un estudiante luego de terminada su vida de estudios, se debe 25% a su director de escuela. Según la Unesco, la educación retrocedería 10 años debido al Covid-19. ¿Cuánto repercute esto a Ecuador? América Latina está apareciendo con indicadores -ya antes del coronavirus-, rezagados inclusive en comparación con África. En temas de inequidad, de emprendimiento, de inversión de capitales, en África se está invirtiendo más que en América Latina, y eso me tiene profundamente preocupada. Estamos prácticamente perdiendo una generación. Creo que el próximo gobierno debe prestar atención prioritaria al fortalecimiento de educación y salud pública. Me temo que el retroceso va a ser grande. Hay que insistir en el fortalecimiento de la salud pública y la educación pública.Por _ Dominic Burgos A.