Para las pequeñas y medianas empresas de América Latina y el Caribe, crecer ya no significa únicamente vender más o ampliar operaciones. Un estudio de Visa revela que, para muchos emprendedores de la región, el negocio está profundamente conectado con la estabilidad familiar, la seguridad económica y la posibilidad de construir un legado. En este escenario, la empresa deja de ser solo una actividad comercial y se convierte en el principal soporte de vida del hogar. También te puede interesar: El comercio binacional entre Ecuador y China creció 21,42% en el primer trimestre de 2026 La investigación encuestó a cerca de 2.000 propietarios de PyMEs en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, México y Perú. Sus resultados muestran que no existe una separación emocional clara entre la persona y el negocio: cada decisión empresarial tiene impacto directo en el futuro de la familia. Por eso, aunque el crecimiento sigue siendo una meta relevante, la continuidad, la liquidez y la seguridad aparecen como prioridades cada vez más importantes. El estudio también identifica que muchas PyMEs nacen por necesidad y no únicamente por pasión emprendedora. Aunque sus propietarios aspiran a crecer, la operación diaria suele estar marcada por la supervivencia, la presión financiera y el uso limitado de herramientas digitales. Esta realidad restringe su capacidad de expansión y evidencia la necesidad de soluciones que faciliten pagos más rápidos, acceso a crédito, digitalización y protección frente a riesgos. La seguridad se consolida como uno de los principales ejes de valor para este segmento. Según Visa, el 64% de las PyMEs prioriza la protección contra el fraude, mientras que el 63% considera clave la seguridad de los datos personales. Más que funciones técnicas, estos elementos representan tranquilidad para los emprendedores, ya que permiten proteger el dinero del negocio, la información de sus clientes y la estabilidad de sus familias. El reporte también muestra que el emprendimiento regional se redefine por variables como género y tecnología. Visa identifica perfiles como negocios establecidos, herederos que asumen empresas familiares, emprendimientos impulsados por la necesidad y creadores visionarios con mayor adopción tecnológica. En varios de estos segmentos destaca la presencia femenina, especialmente en negocios informales orientados a sostener la economía familiar y en emprendimientos innovadores que aprovechan herramientas digitales para captar nuevas oportunidades. Frente a este panorama, Visa plantea oportunidades para fortalecer la resiliencia de las PyMEs: acelerar el flujo de efectivo, impulsar tiendas digitales y comercio social, ampliar el acceso a crédito mediante modelos alternativos, reducir cargas operativas y promover programas enfocados en el crecimiento de mujeres emprendedoras. Para la región, el reto ya no está solo en acompañar el crecimiento de las PyMEs, sino en construir condiciones de seguridad, inclusión financiera y agilidad digital que permitan pasar de la supervivencia a un desarrollo sostenible. Claves para entender el nuevo mapa PyME Casi 2.000 propietarios de PyMEs participaron en el estudio regional desarrollado en ocho mercados de América Latina y el Caribe. 64% de las PyMEs prioriza la protección contra el fraude como un factor esencial para la continuidad del negocio. 63% considera clave la seguridad de los datos personales, especialmente por su impacto en la confianza y estabilidad empresarial. El crecimiento del negocio aparece como una aspiración central, pero se percibe más como una responsabilidad familiar que como una meta individual. La digitalización, el crédito inclusivo y la liquidez se perfilan como herramientas críticas para que las PyMEs puedan pasar de la supervivencia al crecimiento sostenible.