Al pensar en estos términos, inmediatamente se nos vienen a la cabeza firmas como Disney, Starbucks o Google, por la creencia de que este elemento solo está presente en las grandes corporaciones. Nada más errado, ya que la presencia de una sólida cultura organizacional constituye un factor clave para el éxito o fracaso de cualquier empresa. Las constructoras e inmobiliarias no son una excepción. En la medida que la cultura organizacional influye sobre el modo en que las personas perciben y se comprometen con su trabajo su impacto sobre la productividad es claro y directo. Su diseño e implementación es top-down, es decir, ha de ser establecida por la alta dirección y luego comunicarse y reforzarse a través de diversos canales, lo que en última instancia dará forma a las percepciones, los comportamientos y la comprensión de los empleados, ayudando a definir la manera adecuada de comportarse dentro de la empresa. ¿Cómo crear una cultura empresarial saludable? En necesario alinear cinco elementos clave: 1. Crear y comunicar valores significativos Los valores son una guía del modo en el que todos los miembros de la empresa han de actuar e interactuar entre sí, con los clientes y con la comunidad. No solo han de comunicarse los valores, sino también los comportamientos esperados asociados a cada uno de ellos. 2. Realizar una selección de personal adecuada Si se quiere captar a las personas idóneas, que trabajen en equipo y tengan éxito, la gente debe encajar con los valores de la empresa y su cultura organizacional. Por eso, los procesos de reclutamiento que desarrolle el departamento de talento humano deben estar alineados con estos objetivos, y han de asegurar un conocimiento profundo de los candidatos y anticipar cómo cada uno contribuirá no sólo en su función específica, sino también a la cultura de la compañía. 3. Mejorar la orientación y la incorporación Los nuevos colaboradores deben recibir un proceso de onboarding eficaz y atractivo en los primeros días en el trabajo, así como un programa de incorporación bien estructurado, que abarque –al menos- los primeros 90 días de labores. Esto dará como resultado una mejor adaptación a su entorno y permitirá a la empresa retribuirse de las mejores aptitudes de sus colaboradores.4. Demostrar una preocupación genuina por el equipo humano Trabajadores talentosos y motivados son un activo valioso. Los líderes de la organización tienen un papel esencial en aprovechar ese potencial al compartir experiencias, establecer metas y actuar como mentores para inspirar y motivar a los colaboradores. Además, es crucial promover una cultura de confianza y comunicación abierta, así como brindar flexibilidad para impulsar aún más la motivación y el rendimiento. 5. Involucrarles permanentemente en la gestión El staff ha de estar involucrado en la elaboración del propósito de la empresa, los objetivos anuales y los distintos planes de acción. Mantenerle informado sobre los resultados trimestrales, el progreso hacia los objetivos y el diseño de planes de mejora son acciones que generan un mejor entendimiento de qué es la cultura organizacional por parte de todo el equipo humano y un mayor employee engagement. Por: Sergio R. TorassaCEO Cardinal Investments