Un contrato social y/o religioso que parece quedar obsoleto en el mundo contemporáneo. Es considerado como “una promesa” entre dos individuos para construir una familia, la base y la estructura de toda sociedad. La transformación en el pensamiento de las nuevas generaciones ha generado que este estado civil sea menos atractivo, sin crear juicios de valor sobre las decisiones personales de cada ser humano. Sin embargo, la concepción de la familia ha mutado durante los últimos años para crear una diversidad de uniones. Por ejemplo, las familias del siglo XXI pueden estar integradas por abuelos y nietos, madres o padres solteros, personas del mismo género, entre otras alternativas. Es decir, nuevas “definiciones” han incidido en el porcentaje de personas que deciden dar un sí, para toda la vida. Conocer el mundo, viajar y experimentar son algunas razones que impiden que las personas contraigan matrimonio. Es así que, en muchas economías, los ciudadanos se casan a una edad adulta o, simplemente, no lo hacen. Presentamos un ranking de los países con menores tasas de matrimonio por cada 1.000 habitantes. A excepción del caso de Catar (número uno), el listado está dominado por países sudamericanos y europeos; lo que demuestra una clara tendencia regional en relación a este tema. Por: María José Vilac y Víctor Zabala