Hace cinco años, en el Parque Olímpico de Río de Janeiro, las filas para entrar a los eventos eran enormes, la tienda oficial siempre estaba llena y, para comprar algo de comer o beber, había que esperar hasta 45 minutos para llegar al mostrador. Hoy, en todos esos sitios que estuvieron llenos, no hay nadie. Solo quedan instalaciones oxidadas. Algunas, incluso, se han incendiado por falta de mantenimiento, como el Velódromo y otras más están llenas de moho y vegetación abundante. ¿Ese es el famoso legado que tanto se presume al hablar de los Juegos Olímpicos? Estas imágenes no son una rareza en las ciudades que organizan las Olimpiadas, al menos, no han sido en los últimos 20 años. En Grecia, sede de los Juegos, en 2004, la mayoría de las instalaciones están en condiciones similares a la de Río de Janeiro. Peor aún, el país cayó en una crisis financiera y los especialistas señalaron que una de las razones del crack económico fueron los costos excesivos generados por el megaevento. ➤ Ver también: ¿Cuánto dinero ganan los medallistas olímpicos? Ahora, en el presente, para los Juegos de Tokio 2020 se han invertido USD 15.400 millones. ¿Es mucho o es poco? Un punto de referencia es el presupuesto inicial, que rondaba los USD 10.839 millones. Es decir que, de 2013 a la fecha, los costos se han incrementado un 42%. Desde hace 15 años, los economistas han cuestionado severamente qué tan necesario es para los países organizar este tipo de eventos. El Comité Olímpico Internacional (COI) ha buscado, mediante diferentes reformas, bajar los costos. Incluso algunas ciudades, como Roma (Italia) o Budapest (Hungría), decidieron renunciar a la posibilidad de albergar las Olimpiadas de 2024, por todo lo que se requería de inversión. De acuerdo con información de la Universidad de Oxford y documentos del propio Comité Olímpico Internacional, de los años 2000 a 2021, tan solo por los Juegos Olímpicos de Verano se han gastado USD 102.500 millones en seis ediciones, es decir USD 17.000 millones en cada una, en promedio. Ahora bien, ¿vale la pena organizar un evento de esa magnitud en la pandemia? ¿Cuál será el costo financiero para Japón? Si la inversión para el evento en Japón fue de USD 15.400 millones (incluyendo el impacto financiero por retrasarlo un año) y algunas fuentes de ingresos no superarán el 50% de lo planeado, además de la caída económica del turismo internacional, inexistente por las restricciones de la pandemia, el panorama no resulta muy positivo. Lo primero que tenemos que hacer es diferenciar adónde va el dinero. El COI tiene mucho más beneficio que la ciudad. Este gana por venta de patrocinios globales, derechos de transmisión y venta de merchandising y licencias. La ciudad sede, por su parte, obtiene ingresos por patrocinadores locales, venta de boletos y merchandising. Según documentos oficiales, el Comité Organizador de Tokio 2020 facturará, al menos, unos USD 3.000 millones por patrocinios locales, una cifra récord en este sector. Pero el golpe viene por el asunto de la venta de boletos, del que se tenía un estimado de USD 800 millones Si les va bien, esta cifra será de, al menos, de USD 400 millones, por las restricciones que ha impuesto el Gobierno al número de asistentes a los parques, arenas y estadios, que no deberá superar el 50% de aforo. Esto traerá como consecuencia, a su vez, una baja natural en la venta de merchandising. Un informe de Tokio 2020 estimaba, poco antes de estallar la pandemia, que los ingresos de los juegos oscilarían entre USD 5.600 millones y USD 6.000 millones. Por la crisis sanitaria, estos se pueden reducir hasta los USD 4.000 millones o USD 4.500 millones. Si hacemos una simple operación de costos-ingresos, el resultado de la ecuación no es nada positivo. El déficit es de unos USD 11.000 millones. Sí, la pandemia trastocó todo, pero rescatar lo más que se pueda parece ser, ahora mismo, la prioridad, tanto del COI (que tiene que responder a sus patrocinadores y tenedores de derechos de transmisión) como del Comité Organizador, que buscará recuperar todo lo que pueda. Fuente: Forbes