Tippytea es una marca que lleva en su esencia ingredientes como: pasión, compromiso e innovación, elementos que son parte del éxito de la empresa, hoy ya consolidada, pero que nació como un emprendimiento y la visión de Guillermo Jarrín, su fundador y CEO. El origen y motivación de Tippytea comienza en la niñez de su fundador, quien creció en un entorno donde el té y las infusiones eran más comunes que el café. Luego, en 2008, él visitó a su hermana en Chile, un país con una fuerte cultura de consumo de té, donde conoció Whittard of Chelsea, una tienda de té de origen inglés. “Estaba alucinado con está experiencia, no sabía que habían tantas variedades”, expresó Guillermo. Esta vivencia potenció su interés en este producto, no solo para el consumo personal sino para comenzar a emprender. Impulsado por su curiosidad y espíritu emprendedor, este ingeniero comercial, empezó a explorar el mundo del té. Estudió y obtuvo una certificación como sommelier de té en Argentina. Su gusto y experiencia en la industria crecieron a medida que aprendía más sobre este producto y sus oportunidades en el mercado ecuatoriano. Es así que, en 2013, Guillermo decidió fundar Tippytea, una marca de té especializada en ofrecer variedades de alta calidad y promover la cultura de esta bebida en Ecuador, un camino que, sin duda, fue todo un reto, en un país más cafetero. “Sin embargo la gente amante del té no tenía un lugar dónde tomar o adquirir su bebida favorita, con calidad y variedad de sabores; el mercado nacional estaba dominado por marcas industriales y productos de consumo masivo”, explica. Ese fue el punto de partida para dar vida a Tippytea. Un nombre que refleja su ADN TippyTea proviene de una terminología utilizada en el mundo del té: “tippy”, que se trata de un té, que contiene muchos brotes, que son las partes más jóvenes y delicadas de esta planta; y que además, son cosechados a mano, lo que hace de ésta, una producción fina y de alta gama. Estas puntas suelen tener un sabor más suave y delicado, haciéndolas muy valoradas en la industria. Su nombre refleja el ADN del modelo de negocio de la marca ecuatoriana: ser especialistas en tés de alta calidad con gran cantidad de brotes, lo que contribuye a un sabor y aroma distintivos, rescatando los ingredientes ecuatorianos. Innovación y calidad, sus valores agregados Tippytea busca tener mucha variedad, que complazca todos los gustos, explica Guillermo. “Desde el bebedor de té ortodoxo hasta personas que no consumen tanto el té y prefieren las infusiones. Y en ese sentido, hemos seguido innovando. Nosotros no sólo usamos hierbas, también utilizamos flores, vegetales y especias. Hoy nuestra fortaleza es hacer blends”. Parte de su valor agregado fue crear un ambiente único en sus tiendas, donde los clientes pueden explorar y probar una amplia variedad de tés antes de comprarlos. Esta experiencia en la tienda se convirtió en una de las fortalezas de la marca. También te puede interesar: Impulso al emprendimiento: Temas urgentes que le esperan al nuevo gobierno Una empresa B Certificada El éxito de Tippytea va más allá de su rentabilidad, también es una empresa que se ha destacado por su compromiso con la responsabilidad social y ambiental, alcanzando la certificación Empresa B Certificada. Entre las acciones que han permitido este logro están: -“Rescatar ingredientes locales y potenciar a pequeños productores, para crear productos innovadores. La industria del té es muy noble, y Tippytea tiene un ADN distinto. No hacemos agricultura a gran escala, sino más bien es limpia y orgánica, por lo tanto, en términos ambientales no usamos agroquímicos ni hacemos monocultivos”. -Trabajan con comunidades de mujeres índigenas y campesinas en proyectos asociativos; es decir, en diversificar parcelas de agrobiodiversidad, ofreciendo oportunidades de empoderamiento económico; y, esto genera no sólo un impacto social, también fomenta la diversificación de ingresos”. -Tippytea fomenta el empoderamiento de las mujeres agricultoras, que antes estaban relegadas a cuidar sus chakras para autoconsumo, pero no aportaban económicamente a sus familias y ahora sí lo hacen; pero además, son parte relevante de sus comunidades. -Capacitación en todo el proceso de producción, desde la siembra hasta el secado, almacenado y despacho, a fin de que el producto guarde la calidad, a pesar de que su producción es artesanal. El resultado de todas estas acciones se refleja en la calidad de una taza de té. -Precios justos a los agricultores. “Nosotros hemos medido que estamos pagando hasta más de 10 veces lo que las comunidades podían vender localmente sus productos”. Typpitea es un ejemplo de cómo un emprendedor con pasión y visión puede crear una marca exitosa centrada en calidad y sostenibilidad.