(The Road to HIII) La nueva agenda urbana en el corazón del mundo
El desarrollo urbano se ha convertido en un auténtico desafío para los líderes mundiales, en una constante búsqueda por mejorar la calidad de vida para la humanidad.
Según cifras de la ONU, hoy en día, la mitad de la población mundial –aproximadamente 3.900 millones de personas- vive en ciudades, ocasionando un colapso en las prestaciones que pueden ofrecer las urbes.
Este fenómeno de migración hacia centros urbanos va más allá de la dimensión cuantitativa. Las urbes se han convertido en instrumentos para el desarrollo económico, social y humano, ya que atraen inversión y crean riqueza. Asimismo, promueven mejoras sustanciales a nivel social y potencian los recursos disponibles, promoviendo productividad y competitividad.
Los asentamientos humanos han continuado expandiéndose más allá de las periferias en los centros urbanos, sin importar el poco abastecimiento de recursos que esto pueda conllevar. La debilidad en la planificación, la mala gestión en las ciudades, la crisis de la regulación y los factores de la especulación inmobiliaria son algunos de los elementos que responden a esta problemática.
Conscientes de que la mayor parte de la urbanización se produce de manera espontánea, sin diseño, reglas ni derechos, la comunidad internacional tomó esta realidad como un objetivo común para que todos los habitantes tengan un lugar adecuado donde vivir. En este proceso no solo se vio involucrado el sector público, sino también empresas privadas con inciativas de alto impacto en busca de un cambio.
PROPUESTA DE LA ONU
1976 fue el año que se convocó a la primera conferencia relacionada con la vivienda (Hábitat I) en Vancouver, Canadá.
20 años más tarde se realizó la Conferencia Hábitat II en Estambul, Turquía.
2016 fue el año elegido para que Quito, Ecuador, sea sede del tercer encuentro de la ONU.
Este fenómeno de migración hacia centros urbanos va más allá de la dimensión cuantitativa. Las urbes se han convertido en instrumentos para el desarrollo económico, social y humano, ya que atraen inversión y crean riqueza. Asimismo, promueven mejoras sustanciales a nivel social y potencian los recursos disponibles, promoviendo productividad y competitividad.
La urbanización debe ser tomada como una poderosa herramienta para el progreso.
Los asentamientos humanos han continuado expandiéndose más allá de las periferias en los centros urbanos, sin importar el poco abastecimiento de recursos que esto pueda conllevar. La debilidad en la planificación, la mala gestión en las ciudades, la crisis de la regulación y los factores de la especulación inmobiliaria son algunos de los elementos que responden a esta problemática.
Conscientes de que la mayor parte de la urbanización se produce de manera espontánea, sin diseño, reglas ni derechos, la comunidad internacional tomó esta realidad como un objetivo común para que todos los habitantes tengan un lugar adecuado donde vivir. En este proceso no solo se vio involucrado el sector público, sino también empresas privadas con inciativas de alto impacto en busca de un cambio.
PROPUESTA DE LA ONU
1976 fue el año que se convocó a la primera conferencia relacionada con la vivienda (Hábitat I) en Vancouver, Canadá.
20 años más tarde se realizó la Conferencia Hábitat II en Estambul, Turquía.
2016 fue el año elegido para que Quito, Ecuador, sea sede del tercer encuentro de la ONU.