Situado en el centro del distrito de negocios Zuidas de Amsterdam, The Edge es un edificio de oficinas, que se abre a la ciudad con su atrio de 15 pisos. El atrio actúa como una ventana entre el mundo del trabajo y el exterior, además de ofrecer un corazón social para el edificio, y actúa como un amortiguador del medio ambiente para reducir el consumo de energía. El cliente, un desarrollador holandés dedicado a la innovación arquitectónica, pidió un edificio ambicioso que establecerá nuevos estándares para el diseño de oficinas en múltiples áreas, incluyendo la sostenibilidad, la tecnología, el diseño del lugar de trabajo, estructura e ingeniería de fachada. Por encima de todo, la idea era crear un entorno empresarial de inspiración. El edificio The Edge cuenta con una superficie de 40.000 metros cuadrados y obtuvo la puntuación más alta jamás registrada por el BREEAM: un 98,36 %, creando un ambiente de trabajo completamente nuevo. La orientación del edificio no es casual, está pensada para poder utilizar al máximo la luz solar natural, reduciendo el consumo de luz artificial. A unos 130 de metros de profundidad (bajo tierra) el edificio dispone de un acuífero para el almacenamiento de la energía térmica.También te puede interesar: Innovación en construcción: Florida apuesta por hogares sostenibles y resistentes a huracanes El edificio dispone en su parte superior y en su parte de fachada orientada al sur de paneles solares con los que se produce la energía eléctrica necesaria para que el edificio funcione. La pared orientada al norte del edificio The Edge dispone de un vidrio más grueso para impedir que el ruido de una autopista moleste a los trabajadores. Para un mayor ahorro de energía, el edificio utiliza Ethernet con alimentación LED conectada a la iluminación, permitiendo de esta manera que los trabajadores, mediante sus teléfonos, puedan regular la temperatura e iluminación de su área de trabajo. The Edge ha sido el primer edificio de oficinas en utilizar este sistema. Además, como los teléfonos de los usuarios están conectados a este edificio inteligente, están informados de su consumo de energía y de otros datos de interés como, por ejemplo, huecos de aparcamiento o puntos libres de trabajo. El agua de la lluvia es reutilizada para el riego de terrazas y de otras áreas verdes del edificio, y también es empleada en los inodoros y en la calefacción. Fuente: Structuralia