Cuenta el ascenso a la gloria de un arquitecto formado en la Bauhaus, una historia fascinante sobre arte y poder que enganchará a todos los amantes de la arquitectura… y más allá. La película The Brutalist es una de las pocas cintas que han abordado a la arquitectura en la gran pantalla a través de la historia del arquitecto László Tóth, encarnado por el actor Adrien Brody. La película se estrena en España entre la máxima expectación, como principal candidata a los premios Oscar, ceremonia que tendrá lugar el próximo 2 de marzo. De hecho, el estreno del filme en la Mostra de Venecia dejó a los asistentes aplaudiendo por la historia de Toth, dirigida por Brady Corbet y que también cuenta con las actuaciones de Felicity Jones, Joe Alwyn y Guy Pearce. La fascinante historia hunde sus raíces en la arquitectura y el diseño, en un viaje narrativo que captura el ascenso a la gloria de un arquitecto desde que emigra de Europa a Estados Unidos en plena posguerra y cómo un encuentro con el multimillonario Harrison Lee Van Buren (Guy Pearce) cambiará el curso de su vida. También puedes leer: Las 10 películas más taquilleras de 2024 La película, que dura tres horas y media, llevó a su director siete años de trabajo y, para imprimirle realismo absoluto, su realizador consultó a Jean-Louis Cohen, el fallecido historiador de arquitectura autor de libros como Architecture in Uniform: designing and building for the Second World War (2011). “La película en parte fue inspirada por ese libro”, compartió el director con los medios. De ahí que el arquitecto húngaro, formado en la Bauhaus se perciba tan creíble. Un drama histórico (y ficticio) inspirado en la vida de tres grandes arquitectos El protagonista de The Brutalist, filme que toma su nombre del movimiento arquitectónico caracterizado por dejar materiales como el hormigón a la vista, tuvo su propio proceso de construcción. El ficticio creativo surgió de otros personajes reales que han inspirado en diversos momentos a Corbet. En el filme, László Tóth es un arquitecto judío superviviente de un campo de concentración que huye de la posguerra en Hungría, en el año 1947. En la vida real, la madre de Brody, una fotógrafa húngara, también se vio obligada a emprender el exilio de su país ante un conflicto civil. También puedes leer: Las 10 películas de navidad más taquilleras de la historia El otro László Tóth, que no es arquitecto Otra de las razones por las que se llegó a pensar que The Brutalist estaba inspirada en un arquitecto real, es porque sí hay un László Tóth vinculado al mundo del arte y que cobró relevancia por las razones equivocadas, pues fue una de las primeras figuras en vandalizar una obra de arte reconocida. Corría 1972 cuando Toth, un geólogo húngaro, llegó a la Basílica de San Patricio en el Vaticano, sacó un martillo y al tiempo que lanzaba frases de índole religiosa golpeó la Pietá (siglo XV), de Miguel Ángel, causando daños estimados en millones de euros. Inteligencia Artificial al servicio de una historia sobre la arquitectura del siglo XX Según han confirmado algunos medios especializados, The Brutalist empleó IA para diseñar los edificios que aparecen en varias fotografías en la secuencia final de la película, cuando en la Bienal de Venecia hacen una retrospectiva del trabajo de László Tóth. Esos edificios exhibidos como creación del arquitecto ficticio que interpreta Brody partieron de una serie de dibujos que generó la IA y que luego un artista real redibujó para encajarlos en la película. Fuente: Revistaad