El foro evidenció que la sostenibilidad ha dejado de ser un enfoque complementario para convertirse en un eje central en la toma de decisiones empresariales. Desde la gestión de riesgos hasta la valoración de compañías, los panelistas coincidieron en que integrar estos factores es clave para la competitividad y la resiliencia en el largo plazo. Mercedes Fuguet, Socia de Consultoría de Sostenibilidad de PwC México, abrió el espacio con un dato revelador: aunque el 42% de los CEOs en Ecuador reconoce el impacto de los riesgos ESG en sus negocios, solo el 17% los integra en su gestión estratégica. Explicó que los nuevos estándares de reporte obligan a las empresas a identificar, medir y cuantificar estos riesgos, impulsando decisiones más informadas. Patricio Ramón, Socio Líder de Sostenibilidad de PwC Ecuador, señaló que una de las principales brechas radica en la visión de corto plazo de las organizaciones. Indicó que los riesgos ambientales suelen proyectarse a horizontes más amplios que la planificación tradicional, y enfatizó la necesidad de traducir estos impactos en términos financieros y elevar la sostenibilidad al nivel de gobernanza corporativa. Juan Carlos Sáenz, Socio de Auditoría de PwC Ecuador, destacó que los factores ESG ya están incidiendo directamente en los estados financieros. Subrayó la importancia de contar con información confiable y comparable, ya que estos riesgos pueden afectar la valoración de activos, provisiones, contratos e incluso la continuidad operativa de las empresas. Óscar Piñeiro, Socio de Finanzas Corporativas de PwC Ecuador, explicó que la sostenibilidad ya es un criterio determinante en procesos de inversión y financiamiento. Afirmó que los inversionistas internacionales incorporan análisis ambientales en sus evaluaciones y que los financiamientos verdes pueden mejorar condiciones crediticias y aumentar el valor de las compañías, generando beneficios concretos para los accionistas.