En Ecuador, 6 de cada 10 niños no tiene comprensión lectora, es el segundo país de la región con el porcentaje más alto de embarazo adolescente, el 27% de niños y niñas sufre de desnutrición infantil y el 48% de adultos ecuatorianos no acabó la secundaria. Con estas cifras desgarradoras arrancó el panel, dirigido por Julia Elena Carrillo, Country Manager Ecuador IPSOS “Esta es la realidad del país”, analiza Joaquín Gonzalez, quien está convencido que es necesario y urgente invertir en educación”. “Si piensas que la educación es cara, piensa cuanto más cara es la ignorancia”, expresa. Explica que el desarrollo económico, sin duda, va de la mano con el desarrollo social y lo que hagamos ahora tendrá consecuencias a mediano y largo plazo. “Se trata de una inversión verde, no extractiva; de una fuente inagotable de recursos, habilitante de otros derechos”, afirma. “Pensemos que estamos hipotecando el futuro del país”, agrega. Por eso, está firmemente convencido de que los resultados de los próximos años dependerá de la planificación actual. A continuación tomó la palabra Juan Samaniego, quien se enfocó en los adolescentes como una prioridad pública. Aseguró que, si bien no se ha observado una caída dramática en la matrícula, se observan serios problemas de aprendizaje en este grupo poblacional. “Debemos dotar de futuro a esos miles de jóvenes, garantizando su continuidad escolar”, asevera. Aclara que la estandarización del sistema educativo vía online ha generado más exclusión que inclusión. El 86% de los niños de escuelas públicas se conecta a clases vía celular, no por una computadora, y su promedio de conexión es de 2,5 horas. Finalmente, el panel concluyó con la ponencia de Claudia Tobar. La experta inició bajo el argumento de que “la escuela tiene que ser relevante”. Con esto se refiere a que tanto niños como jóvenes tienen que encontrar un propósito para asistir a la escuela. “Frente a esto debemos replantear el rol de la escuela y reconstruirlo en base a lo psicoemocional”, manifiesta. “¿Por qué no aumentar el tiempo de recreo, por ejemplo?”, se pregunta. Más tiempo de recreación, daría mejores experiencias y aprendizaje a los niños. En Ecuador, el recreo apenas dura 30 versus los 75 minutos en Finlandia. “Es hora de pensar en políticas simples y prácticas, como el juego, que es la mejor manera de aprender”, dice. “Trabajemos en unas nuevas reglas de juego, despertemos la curiosidad y la imaginación en nuestros niños y pongamos en evidencia cuánto necesitan socializar después de permanecer más de una año aislados”, finaliza.