Recuerda que la conectividad ya no es solo un servicio: es infraestructura crítica. Naciones Unidas plantea para 2026 el lema de redes resilientes, capaces de resistir interrupciones y recuperarse con rapidez para que nadie quede desconectado en momentos clave. De acuerdo con la UIT, el mundo alcanzaría 6.000 millones de personas conectadas a Internet en 2025, cerca de tres cuartas partes de la población global. Sin embargo, 2.200 millones aún permanecen fuera de línea. La brecha ya no se mide solo por acceso, sino por velocidad, fiabilidad, asequibilidad y competencias digitales. La expansión de 5G marca una nueva etapa. Según la UIT, esta tecnología ya representa alrededor de un tercio de las suscripciones de banda ancha móvil en el mundo, con cerca de 3.000 millones de conexiones. Pero la cobertura es desigual: llega al 84% de la población en países de ingresos altos y apenas al 4% en países de ingresos bajos. También te puede interesar: “Tratar los datos personales es tratar directamente con las personas” El desafío también es de uso. La UIT advierte que un usuario típico de un país de ingresos altos genera casi ocho veces más datos móviles que uno de ingresos bajos. La Secretaria General de la UIT, Doreen Bogdan-Martin, lo resume así: “todas las personas deberían tener la oportunidad de beneficiarse” del entorno digital. La industria mira ahora hacia la monetización 5G, redes privadas, IA, nube, ciberseguridad y sostenibilidad. Según Tridens Technology, las conexiones 5G superaron los 2.900 millones a finales de 2025 y podrían llegar a 6.400 millones en 2030. La conectividad será menos visible, pero más decisiva para empresas y sociedades.