En el ámbito agrícola, ha dado paso a la Agricultura 4.0, que mejora la gestión de cultivos y el control de plagas, transformando la manera de enfrentar amenazas fitosanitarias con gran potencial de daño. Un ejemplo de esta aplicación es el proyecto Brigadas de Bioseguridad en Ecuador, impulsado por los GADs de Los Ríos y Guayas, e implementado por AEBE, dirigido a combatir la plaga Ralstonia solanacearum Raza 2, causante de la marchitez bacteriana del banano. Mediante tecnologías avanzadas se monitorea, detecta y controla la enfermedad, que se propaga rápidamente en suelo, agua, transporte y animales. La estrategia comienza con un análisis geográfico que determina las zonas de mayor riesgo, como aquellas cercanas a vías de acceso, fuentes de agua, zonas inundables, puertos y aeropuertos. A partir de imágenes satelitales, sistemas de información geográfica y el análisis de índices multiespectrales, se definen etiquetas de vulnerabilidad a cada predio de producción. También te puede interesar: ¿Cómo se adapta la agricultura ecuatoriana a los desafíos climáticos? Posteriormente, se integran sistemas de monitoreo remoto focalizado con drones, en las zonas de alta vulnerabilidad, generando datos sobre la condición de las plantas. Esto permite calcular el Green Leaf Index (GLI), indicador clave de la salud vegetal. Al detectar áreas afectadas, sin necesidad de inspecciones físicas, se reduce el tiempo de respuesta y se agiliza la contención, evitando la propagación masiva del patógeno. Los datos obtenidos se integran en un sistema de información centralizado. En el campo, brigadas de bioseguridad, formadas por técnicos capacitados, son responsables de detectar plantas con sospecha de infección y aplicar protocolos para la contención de brotes, acorde a la regulación nacional. Desde el centro de inteligencia fitosanitario (CIF), los datos se procesan y analizan para proporcionar una visión clara del estado de salud de los cultivos. Además, el sistema permite dirigir a las brigadas para intervenir de manera focalizada, evitando intervenciones innecesarias en grandes áreas y reduciendo costos y recursos. Beneficios para cultivos y agricultores El proyecto Brigadas de Bioseguridad muestra cómo la Agricultura 4.0 optimiza la gestión de plagas. La integración de tecnologías avanzadas permite una detección temprana y precisa de enfermedades, y ofrece beneficios tangibles para los cultivos y los agricultores. La reducción en el tiempo de detección, junto con la capacidad de focalizar las intervenciones en áreas afectadas, minimiza el uso de productos químicos y reduce el impacto ambiental, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles. Este enfoque también reduce la incidencia de la enfermedad en las fincas, manteniendo la productividad del cultivo y evitando la propagación a otras áreas. Además, el modelo de Brigadas de Bioseguridad resulta adaptable a otras enfermedades fitosanitarias y diferentes tipos de cultivo, ya que se basa en metodologías flexibles y herramientas tecnológicas que pueden ajustarse a contextos agrícolas diversos. Por: Paúl Vera - Director Observatorio Estadístico de Banano en AEBE