POR: JOSÉ IGNACIO MOREJÓNFundador y Director Ejecutivo de Sistema B Ecuador REFLEXIONES INICIALES Otras veces, es casi inevitable sentir algo de ansiedad cuando escuchamos sobre la inteligencia artificial, los algoritmos y el computer-learning, o sobre el blockchain, las criptomonedas, el etherium, los minadores y demás términos que son parte de conversaciones modernas y sobre los cuales sabemos poco y menos sobre las implicaciones que tienen -y tendrán- en nuestras vidas y profesión. Los avances tecnológicos pueden simplificar nuestro día a día, aumentar nuestra longevidad y optimizar nuestros negocios; también pueden aportar a la eficiencia de procesos de manufactura, al manejo inteligente de cultivos y, rompiendo las brechas de la conectividad, facilitar y democratizar las comunicaciones; puede abaratar costos y mejorar nuestra competitividad. El inconveniente se da en sociedades consumidoras de tecnología que no han desarrollado capacidades para producir conocimiento, bienes y servicios tecnológicos, cuando su consumo es de naturaleza ociosa y sirve solamente para entretener y no para generar más conocimiento, innovación y valor. El rol del abogado moderno es el de un gestor de cambio. Tenemos la oportunidad de aprehender y aprender conocimientos profundos sobre la relación estrecha entre tecnología y el derecho, reflexionando sobre los aspectos éticos y de transparencia que este proceso trae consigo. La formación académica para abogados no puede limitarse al estudio de textos legales y códigos vigentes. Este fue precisamente uno de los ejes de la segunda Conferencia Anual sobre Asuntos Legales en Emprendimiento Social e Inversiones de Impacto en los Estados Unidos y más, realizada el 4 y 5 de junio en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York y coorganizada por el Grupo de trabajo legal de inversión de impacto (IILWG) con el Centro Grunin para el derecho y el emprendimiento social, en la cual participé como ponente. Comparto la reflexión que me llevé de estas conversaciones que se traduce a un reto que nos queda como abogados -y nos queda poco tiempo si no queremos perder la oportunidad- y es, aunar esfuerzos para crear ecosistemas sanos y marcos normativos dinámicos, que permitan gestar oportunidades tecnológicas y monetizar esfuerzos traducidos en bienes y servicios que generen valor a la economía y le hagan bien al mundo. Para ello resulta clave impulsar la formación multidisciplinaria y converger el estudio del derecho con aquel de las nuevas tendencias. Necesitamos nuevas generaciones de abogados, empresarios, políticos, técnicos y consumidores que entiendan a la tecnología como una oportunidad para generar valor a largo plazo, creando impactos materiales positivos medibles, no solo para inversionistas y accionistas de empresas y emprendimientos tecnológicos, sino también para la sociedad y el medio ambiente en su conjunto. BLOCKCHAIN: EN BUSCA DE REGISTROS MÁS CONFIABLES Las empresas suelen tener su propia contabilidad centralizada y privada, además, llevan sus libros mayores en los que registran sus operaciones económicas de manera cronológica, generando respaldos confiables de los movimientos que se han realizado en una cuenta contable específica. Es así como mantienen un control de lo que ha entrado y salido en esa cuenta en particular y su balance en cualquier momento. Imaginen un sistema que permita reemplazar la necesidad de que un tercero, por ejemplo un contador o un banco, maneje registros de transacciones o libros mayores de una empresa. El blockchain sirve para esto y funciona a través de programas especiales que eliminan la necesidad de contar con un registro manual o semi-automático de movimientos, es decir, prescinde de los servicios contables realizados de manera centralizada. El registro de los libros mayores de cualquier empresa, por ejemplo, podrían darse de manera automática en una plataforma de blockchain garantizando absoluta fiabilidad y trazabilidad, sin margen de error humano. Todos los movimientos se registran en una plataforma que forma una cadena de bloques de información que describen cada una de las transacciones. Esta tecnología utiliza contabilidad pública y descentralizada, esto significa que en lugar de una copia secreta de los libros de contabilidad de una entidad privada, miles de personas en todo el mundo conservan su propia copia utilizando un programa informático especializado. Estas computadoras comparan constantemente sus propios libros de contabilidad con los de todos los demás y se aseguran de que nadie esté tratando de hacer trampa. El argumento a favor del blockchain es que es más seguro que cuando nuestro dinero o transacciones son manejadas de manera centralizada, por ejemplo a través de una entidad financiera. El blockchain, al estar descentralizado, a través de una vasta red de miles de computadoras en todo el mundo, contribuyen a la seguridad de la red haciéndola mucho más resistente. Se trata de confiar en un sistema descentralizado formado por personas de todo el mundo. Ahora, imaginemos esta misma tecnología aplicada a los registros de transacciones que requieren de fe notarial o registros mercantiles y de la propiedad. Imaginemos nuevos contratos genéricos cuyo perfeccionamiento y cumplimiento están sujetos a los registros y cadenas de información contenidas en blockchain. ¿Cuál será el rol del abogado cuando el incumplimiento contractual de contratos genéricos sean reportados por este tipo de aplicaciones tecnológicas? Las varias aplicaciones del blockchain y de las tecnologías de registro distribuido (Distributed Ledger Technology, en inglés), tendrán sin duda un impacto en los procesos en los que, como abogados somos requeridos, ya sea con instituciones de control u otros actores del mercado. Se vienen tiempos muy interesantes y será mejor estar preparados para ser pioneros en el uso de estas tecnologías o, al menos, estar informados sobre desarrollo e implementación de este tipo de tecnología en el Ecuador y nuestra área profesional. HERRAMIENTAS TECNOLÓGICAS PARA LA EVALUACIÓN Compliance o cumplimiento legal es una práctica cada vez más relevante en el derecho corporativo. Vivimos en la era de la transparencia y gobernanza y, por ello, ahora más que nunca, las empresas están sujetas a un escrutinio profundo, no solo por parte de las autoridades, sino por parte de sus consumidores y otros actores de interés.> Mayor información sobre BlockchainEste escrutinio versa sobre temas que en muchos casos van más allá del cumplimiento de las obligaciones legales. Hoy, existen mercados, financistas, inversionistas, compradores y consumidores que prefieren, premian y exigen altos estándares de transparencia. Esto puede enfocarse en cadenas de suministros, procesos y operaciones, hasta la evaluación de los modelos de negocios de las empresas incluyendo la gobernanza interna. Son múltiples las soluciones tecnológicas que se han desarrollado para facilitar el cumplimiento de estándares legales y de otra naturaleza. El apalancamiento en la tecnología como solución práctica en el registro, reportería y transparencia del cumplimiento es una buena práctica a ser incorporada por el asesor legal moderno. El uso inteligente de la tecnología para evaluar y mejorar el desempeño en el cumplimiento de estándares puede ser un componente integral para la generación de estrategia legal y corporativa que ha resultado en muchos casos en diferenciación, mejora competitiva y manejo efectivo del riesgo. Esta es una de las aplicaciones de la Evaluación de Impacto B, una herramienta utilizada por las Empresas B a nivel global. Cualquier tipo de sociedad con fines de lucro puede someterse a la Evaluación de Impacto B [https://bimpactassessment.net/] para elaborar un diagnóstico gratuito sobre su desempeño socioambiental. Esta es una herramienta de evaluación comprehensiva que abarca a la empresa en su totalidad y no solo procesos, generando reportes ad-hoc enfocados en la gestión del impacto material positivo que genera su modelo de negocio. Todo el proceso es en línea y confidencial. La evaluación se enfoca en cinco grandes áreas de impacto: Gobernanza, Trabajadores, Comunidad, Medio Ambiente y Consumidores. La plataforma genera automáticamente reportes de impacto, de mejoras y benchmarks sectoriales. Toda empresa que, habiendo completado la evaluación en su 100%, alcanzó un mínimo de 80 puntos sobre 200, puede enviarla a ser verificada por parte de B Lab, tercero independiente que verifica la información subida, solicitando documentación de respaldo para aquellas secciones más significativas. Si el puntaje obtenido se mantiene en el mínimo mencionado, la empresa es elegible para aplicar a la certificación de Empresas B.Hay más de 2.500 Empresas B certificadas en 67 países. En el Ecuador, Pacari, Hoja Verde, Impaqto, Tippytea, entre otras, lo han hecho, habiéndose evaluado y transparentando su reporte. CREAS, el primer fondo de inversión de impacto de capital ecuatoriano, por ejemplo, prioriza la inversión en estas empresas por cuanto el sello garantiza que la compañía cuenta con un modelo de negocio de impacto y gestiona sus riesgos de manera estandarizada. El propósito de las Empresas B es generar soluciones a problemática sociales y/o ambientales a través del poder de los negocios. Todas se someten voluntariamente a un escrutinio que va más allá del cumplimiento legal extendiéndolo a la evaluación de los impactos materiales positivos que la empresa genera a través del diseño y correcta ejecución de modelos de impacto. Además realizan dos reformas legales a sus estatutos para garantizar que los directores y gestores de la empresa considerarán los intereses de sus públicos de interés, cuando se toman decisiones. Este cambio crea derechos exclusivos para accionistas, permitiéndoles solicitar que los gestores de la empresa rindan cuentas en relación a estos públicos de interés. REFLEXIÓN FINAL Hago hincapié en el rol inminente que juega la academia como actor responsable en conectar al estudio del derecho con la tecnología y otras disciplinas clave, compartiendo una anécdota que resume cómo el esfuerzo coordinado de distintos actores de un ecosistema crea soluciones de alto impacto. En el marco de la Conferencia Anual de Asuntos Legales en la Universidad de Nueva York, fui parte de una mesa de trabajo llamada “Rediseño de la Educación Legal para Abogados, Emprendedores Sociales e Inversionistas de Impacto”. El objetivo era co-crear un sílabo para estudiantes de derecho, enfocado en las innovaciones legales para abogados, empresarios sociales e inversionistas de impacto. Lo construimos con el apoyo de expertos en leyes de tres continentes, emprendedores sociales, inversionistas de impacto y educadores, todos colaborando bajo una metodología de design-thinking, para aplicarlo en la Universidad de Northwestern. Fue un proceso creativo impresionante y altamente efectivo, que servirá sin duda alguna, como modelo para replicarlo en el Ecuador.SOBRE NUESTRO AUTORAbogado por la Universidad San Francisco, MBA por Pace University y socio en JMS Asesores de Seguros, empresa con sello B Pendiente.