Las TIC han revolucionado la forma en que los servicios financieros son diseñados y ofrecidos, de tal forma que han permitido la creación de plataformas de banca en línea, aplicaciones móviles de pagos, billeteras digitales y sistemas de pagos electrónicos que simplifican las transacciones de manera rápida y segura que, a su vez, facilita la integración de más ecuatorianos al sector financiero formal. También te puede interesar: Seguridad y flexibilidad en la gestión documental Aunque la disponibilidad de tecnología en medios de pago ha avanzado mucho, el país aún enfrenta retos importantes. A finales de 2021, en el mismo informe, Ecuador contaba con 168.953 puntos de venta electrónicos, lo que representa solo el 8,49% de los comercios que aceptan tarjetas como medio de pago. La adopción de tecnologías como las tarjetas de débito y crédito ha sido limitada, con un crecimiento en el número de tarjetas débito emitidas, pero aún por debajo de otros países de la región. Además, el uso de dinero en efectivo sigue siendo predominante, representando el 16% del PIB, mucho más alto que en países como Colombia (4,9%), Chile (4,8%), México (4,3%) y Brasil (3,8%). Los retos principales para la adopción de medios de pago digitales en Ecuador incluyen la percepción de baja demanda y el desconocimiento de los beneficios por parte de los microcomercios. El 24% de los microcomercios que rechazaron afiliarse a un medio de pago digital lo hicieron porque pensaban que sus clientes no estaban interesados en realizar pagos digitales, y el 14% no se afilió por desconocimiento. Además, las condiciones de afiliación no están ajustadas a las necesidades de los microcomercios, y las retenciones derivadas de la aceptación de pagos digitales afectan su flujo de caja. En este contexto, el Clúster Financiero del Ecuador actúa como un organismo articulador que busca impulsar la competitividad del ecosistema financiero en el país. Gracias al trabajo colaborativo con sus más de 100 miembros, quienes son organizaciones del sector en el país, comprendidos entre el entidades públicas, privadas y académicas, el Clúster Financiero trabaja en siete proyectos de competitividad financiera, uno de ellos, el plan “Nacional Cero Efectivo”. Este proyecto busca articular esfuerzos públicos y privados para promover el uso de medios de pago digitales e incentiva a la disminución del uso de efectivo, ya que este genera restricciones en la dinámica económica y recorta la capacidad del Estado para recaudar impuestos debido a pagos no declarados. Andrea Garzón, Directora Comercial en Kushki y líder del proyecto, resalta la importancia de la tecnología para dinamizar el entorno financiero en Ecuador: “La tecnología no solo facilita las transacciones y reduce la dependencia del efectivo, sino que también fomenta la formalización de fondos, garantizando la transparencia y licitud de las transacciones financieras. Este cambio es crucial para construir un sistema financiero más robusto y confiable”. El Clúster Financiero a través del impulso de innovación financiera y su proyecto “Sandbox en Ecuador” buscar facilitar herramientas para la estructuración de un arenero que apoye el fortalecimiento de actores como las fintech que, a su vez, promuevan la adopción de pagos digitales e inclusión financiera en el país. Guillermo Poveda, Managing Partner de ATID y Miembro Fundador del Clúster Financiero subraya cómo la tecnología crea entornos seguros para la innovación. “El ‘Sandbox’ permite a las empresas probar nuevos modelos de negocio en un entorno controlado, mitigando riesgos potenciales y asegurando la estabilidad del sistema financiero. Esta plataforma es fundamental para el desarrollo de productos y servicios financieros innovadores que pueden transformar el mercado”. Además de implementar tecnologías innovadoras, la educación financiera es crucial para el desarrollo social e inclusión financiera. En 2023, el Clúster Financiero del Ecuador, junto con el Ministerio de Educación, Senescyt, CES, y más de 15 organizaciones, creó la Estrategia Nacional de Educación Financiera. Esta estrategia incluye en el currículo académico temas como manejo de presupuestos, ahorro, optimización de recursos y uso de herramientas digitales para transacciones. Así, se busca que los estudiantes se familiaricen con las tecnologías financieras desde temprana edad, promoviendo una cultura de inclusión y sostenibilidad económica. Es así que, el impacto social de la inclusión financiera mediante el uso de TICs es significativo y lleno de diversos retos. Al facilitar el acceso a servicios financieros, se empodera a las personas y se les proporciona instrumentos digitales para mejorar su calidad de vida. La inclusión financiera permite a los ciudadanos ahorrar, invertir en sus negocios y acceder a crédito, lo que contribuye al crecimiento económico y la reducción de la pobreza. La tecnología, a través de las TICs, está desempeñando un papel crucial en fomentar la inclusión financiera en Ecuador.