Según el FMI, fintechs, grandes plataformas digitales, criptoactivos, monedas estables e inteligencia artificial están transformando pagos, crédito y modelos de negocio. La banca tradicional ya no solo compite: también coopera con nuevos actores para ampliar servicios, reducir costos y responder a usuarios más digitales. El cambio más visible está en los pagos. El FMI destaca que los sistemas instantáneos, disponibles 24/7 mediante aplicaciones móviles y códigos QR, se consolidan como puerta de entrada a otros servicios financieros. Brasil es uno de los casos más relevantes: Pix, lanzado por su banco central en 2020, ya es utilizado por más del 90% de los adultos para pagos cotidianos, facturas y transferencias. La digitalización también acelera la inclusión financiera. El Banco Mundial señala que el 79% de los adultos del mundo ya tiene una cuenta, frente al 74% en 2021 y al 51% en 2011. En América Latina y el Caribe, el 37% de los adultos posee una cuenta de dinero móvil, por encima del 22% registrado en 2021. El reto pendiente es conectar a 1.300 millones de adultos que aún no acceden al sistema formal. También te puede interesar: Cooperativas financieras crecen 7% en activos y 10% en depósitos pese a un entorno adverso en 2025 Pero innovar exige equilibrio regulatorio. CAF advierte que las soluciones financieras digitales pueden ampliar el acceso y mejorar la eficiencia, pero también generar riesgos como sobreendeudamiento, uso inadecuado de datos o falta de protección al consumidor. Por ello, plantea marcos flexibles, sandboxes regulatorios, interoperabilidad, educación financiera digital y protección de datos como condiciones para escalar con confianza. La competencia se redefine por datos, nube e inteligencia artificial. BBVA Research sostiene que la nube reduce barreras de entrada y que el big data permite evaluar riesgo crediticio, detectar fraude, personalizar ofertas y automatizar asesoría financiera. Telefónica Tech añade que la ciberseguridad y la automatización son esenciales para proteger infraestructuras, mejorar la detección de amenazas y sostener la confianza en un sistema cada vez más digital.