Su lectura es directa: en 2026 la tecnología ya no se adopta para “estar a la moda”, sino para sostener competitividad. El país, advierte, debe pasar de la experimentación a una integración real, con alineación público-privada y foco en seguridad. 01. IA: de diferenciador a requisito básico Según Thobo, en 2026 la IA deja de diferenciar: será el mínimo. Las empresas que no la integren a procesos centrales perderán eficiencia y competitividad. El salto clave: pasar del piloto a la operación, automatizar, decidir mejor y rediseñar procesos. 02. Gobernanza y regulación: la fricción que puede frenar el salto Thobo advierte fricción gobierno-privados para adoptar IA. Regular no es el problema; el riesgo es restringirla y limitar acceso o validación en procesos críticos, lo que “generará un retroceso”. Para 2026, el reto país: alinear sector público y privado. 03. Analítica avanzada y automatización: el nuevo estándar operativo La agenda tech se acelera: más datos, automatización y decisiones asistidas. Thobo lo resume como una “suite” IA: automatización, analítica y optimización. En la práctica: operaciones predictivas, respuestas más rápidas y aprendizaje del dato en tiempo real. 04. Ciberseguridad: la otra cara de la IA “La IA ayuda en lo positivo y en lo negativo”, advierte. Por eso, la ciberseguridad es un punto de inflexión: más ataques obligan a empresas y Estado a reforzar capacidades. En 2026, deja de ser tema técnico y pasa a condición para escalar con confianza. 05. Blockchain, IoT y low-code/no-code: aceleradores de trazabilidad y velocidad Thobo ve claves al blockchain y al machine learning, sobre todo donde se requiere trazabilidad: contratos, compras públicas, registros y certificaciones. El ML aporta en detección de anomalías y fraude. También destaca low code/no code para prototipos rápidos y menor dependencia técnica.