La reducción ocurrió en los 13 segmentos de crédito, que están vigentes desde mayo de 2021. Previamente, Ecuador contaba con 23 tipos de crédito. El segmento de microcrédito minorista, que otorga créditos a clientes que reportan ventas de hasta USD 5.000 o menos, registró la mayor caída en las tasas de interés. La tasa de interés activa referencial de este tipo de microcrédito, pasó de 28,5% en mayo de 2021 a 19,8% en marzo de 2022. Especialistas atribuyen la reducción en el costo del financiamiento en el país a la liquidez que acumula la economía y que se explica por: Un mayor ingreso de divisas debido al aumento de las exportaciones en el país. El récord en el flujo de remesas hacia Ecuador en 2021 y que ascendieron a USD 4.362 millones. Desembolsos de créditos de organismos multilaterales. A causa de ese aumento de liquidez en la economía, los depósitos de las instituciones financieras han aumentado. “Para volver más atractivos y asequibles los créditos, las instituciones financieras han reducido las tasas de interés, dada la aún baja demanda de crédito que enfrenta la economía”, señala David Castellanos, consultor económico. También te puede interesar: La inflación llegó a 2,64% en marzo de 2022, según el INEC La Red de Instituciones Financieras de Desarrollo, por su parte, atribuye la reducción del costo de financiamiento a un “esfuerzo continuo de bancos y cooperativas” por mejorar el acceso al crédito. De acuerdo a Valeria Llerena, directora de la Red, la nueva metodología de tasas de interés (que rige en el país desde enero de 2022), también afianzó una reducción del costo de financiamiento. En la nueva metodología de cálculo se consideran los siguientes componentes: Costo del fondeo: Está relacionado con los intereses y comisiones que pagan las entidades por captar recursos y liquidez para colocar créditos. Gastos operativos: Incluyen gastos como sueldos, remuneraciones, pago de servicios básicos o equipos que incurren las entidades para ofrecer financiamiento a sus clientes. Riesgo de crédito: Pérdidas en las que puede incurrir una entidad ante la posibilidad de que un cliente incumpla total o parcialmente con sus obligaciones. Costo de capital: Está asociado a la rentabilidad esperada de la entidad financiera e inversionistas, en donde se consideran las condiciones macroeconómicas del país. Además de la reducción de las tasas de interés, también mejoraron las condiciones de plazo. Por ejemplo, “antes, un microcrédito que se daba a un año, ahora se desembolsa a un año y medio o dos”, agrega Castellanos. Fuente: Primicias