Ya es conocido que el bambú es una especie vegetal milenaria con múltiples usos en el ámbito de la arquitectura y la construcción en todo el mundo. Pero, ahora el bambú se perfila como una solución ideal para disfrutar de tarimas de exterior tan bellas y naturales como resistentes y sostenibles. Esto es todo lo que puede ofrecer a tu terraza o jardín este material extraído de la planta más ecológica del planeta, especialmente en estos tiempos de emergencia climática. Aunque compite en prestaciones con las mejores maderas nobles en cuanto a dureza, estética y confort, el bambú, en realidad, no es ni siquiera un árbol, sino una planta herbácea con unas características excepcionales: puede llegar a crecer hasta 1 metro al día y alcanzar los 40 de altura. También te puede interesar: Ropa sostenible elaborada con fibras de botellas recicladas Si a ello le añadimos que las plantas no mueren cuando se cosechan los tallos para realizar productos como las tarimas de exteriores, sino que se regeneran tras la poda, no solo se convierte en una materia prima respetuosa con el medio ambiente, sino altamente versátil. Y es que, además de emplearse incluso en estructuras de viviendas en todo el mundo, ya es posible imprimir bambú en 3D para así poder sustituir un buen número de cosas que hasta ahora se hacían de plástico. A diferencia de las lamas de madera maciza, las de bambú destinadas a su uso en exteriores están realizadas a partir de las fibras resultantes de triturar las cañas. Estas se someten a procedimientos de prensado a altas presiones y tratamientos térmicos, todo lo cual les aporta extraordinarias características en términos de dureza, resistencia y estabilidad. Pero, además de costosas, las maderas tropicales que suelen emplearse en tarimas para exteriores no siempre proceden de explotaciones sostenibles, con los consiguientes perjuicios para el medio ambiente que ello conlleva. En contraposición, el bambú no solo se postula como una solución a la deforestación, ya que su rápido crecimiento. Este crece un 30% más rápido que cualquier variedad de árbol maderero y permite reforestar fácilmente vastas extensiones de terreno, sino que se posiciona como un material neutro en carbono, ya que absorbe más C02 del que emite durante su producción y transporte, por no hablar de que una hectárea de esta planta silvestre captura hasta un 40% más de C02 que la misma superficie de pinos. Fuente: Hola Decoración