El segundo día de la Ekos Expo Wellness 2025 abrió un espacio de conexión interior en la sala Actividad Mindfulness con el taller “Nada Yoga: El poder del sonido”. La sesión estuvo guiada por Johanna Sevilla, profesora certificada de yoga, y Efraín González, músico, compositor y meditador, quienes invitaron al público a experimentar la unión del cuerpo y la mente a través de la respiración y las vibraciones sonoras. “Nadar significa sonido y yoga significa unión; utilizamos el sonido como herramienta para la conexión interior, principalmente”, explicó González al inicio de la jornada. La práctica comenzó con un enfoque en la respiración consciente, mediante técnicas de Pranayama que, como señaló Sevilla, “nos ayudan a relajar nuestra mente, a concentrarnos en este momento y tratar de liberarnos de los pensamientos excesivos que normalmente tenemos”. Con el canto del mantra OM, símbolo universal de la creación, los asistentes iniciaron un recorrido hacia la calma profunda, acompañados del sonido de cuencos tibetanos y cuarzos que amplificaban la experiencia meditativa. En medio de la atmósfera serena, los instructores recordaron las raíces ancestrales de esta práctica, inspirada en los Rishis, sabios que descubrieron en la respiración y el sonido una vía de conexión con lo divino y con la naturaleza. “Los mantras no son solo palabras, son códigos sonoros que generan vibraciones capaces de conectar con energías superiores”, compartió González, mientras invitaba a los asistentes a entonar vocales prolongadas que resonaban en distintas partes del cuerpo, desde el pecho hasta el abdomen, generando una sensación de armonía colectiva. La experiencia concluyó con un ejercicio de meditación guiada, donde el sonido y la respiración se fundieron en un viaje interior. Sevilla agradeció al público su entrega y recalcó el propósito del taller: “Queremos que se lleven herramientas sencillas, pero poderosas, que puedan aplicar en su vida diaria para encontrar equilibrio y serenidad”. La sala, impregnada de silencio y gratitud, reflejó el impacto del Nada Yoga, una práctica que demostró que el bienestar no solo se construye con movimiento, sino también con la vibración profunda del sonido.