Un experto de la UTPL reflexionó en el AI Business Summit sobre cómo la IA obliga a replantear profundamente el modelo educativo universitario. Durante el AI Business Summit 2025, Jorge Luis Jaramillo, Director de la unidad académica de formación técnica y tecnológica de la UTPL, comenzó su intervención con una frase: “O desapareces porque la tecnología te reemplaza o porque decidiste ignorarla”. Su intervención fue una invitación urgente a reformular la educación superior desde la perspectiva de la disrupción tecnológica y humana. Jaramillo cuestionó con contundencia la estructura tradicional de la educación superior. Afirmó que, a pesar del paso de siglos, las universidades siguen operando como hace 300 años. “Ni los autos ni las universidades han cambiado”, ironizó. En su criterio, la irrupción de tecnologías como la inteligencia artificial ha demostrado que ya no se puede seguir formando profesionales sin considerar las nuevas dinámicas del mercado, las competencias emergentes y el rol de la tecnología como aliada estratégica. Para él, el verdadero reto no es incluir tecnología, sino repensar los procesos formativos desde cero. La educación del futuro, según Jaramillo, será continua, flexible y personalizada. Habló de sus propios hijos como ejemplo de una nueva generación que ya no se siente atraída por las carreras tradicionales. “Quieren aprender, sí, pero en función de sus pasiones, habilidades y tiempos”, comentó. En este sentido, defendió el uso de microcredenciales, aprendizaje por competencias y tecnologías como blockchain para certificar saberes fragmentados, pero relevantes para el mercado laboral. La universidad debe abrirse a nuevos formatos y formas de validar el conocimiento. Contrario al miedo a ser reemplazados por la IA, Jaramillo instó a usarla como soporte para liberar al docente de tareas repetitivas y centrarse en lo verdaderamente humano: formar personas críticas, éticas, con capacidad de decisión. “Necesitamos talento que no solo sepa hacer, sino que también sepa ser”, afirmó. La inteligencia artificial puede encargarse de automatizar, pero solo el ser humano puede educar con profundidad, empatía y visión. Jaramillo cerró con una reflexión clave: “La pregunta no es si la universidad va a cambiar. Es si va a lograr permanecer”. Para lograrlo, insistió en que los actores del sistema educativo deben atreverse a pensar diferente, entender el potencial real de las tecnologías y, sobre todo, poner al ser humano en el centro del proceso. Porque el futuro de la educación ya no es una opción, es una necesidad impostergable.