La coproducción del espacio público se define como un proceso colaborativo en el cual ciudadanía, instituciones públicas y otros actores locales actúan de forma conjunta para diseñar, construir y gestionar espacios urbanos. Esta práctica promueve la corresponsabilidad en la toma de decisiones, integrando conocimientos técnicos y empíricos desde las etapas más tempranas del proyecto (Cociña & Martínez, 2020). Al involucrar a los habitantes de un barrio, se asegura que los espacios respondan directamente a sus necesidades y demandas, aumentando su sentido de pertenencia. Además, fomenta una sostenibilidad urbana integral: ambiental, social y política (Díaz & Fuks, 2021). Uno de los principales referentes de este enfoque es la experiencia de Medellín, donde el urbanismo social se implementó como una política integral de transformación barrial. El urbanista Alejandro Echeverri, desde la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), impulsó intervenciones en espacio público mediante estrategias participativas y de inclusión social, transformando barrios enteros a partir de intervenciones estratégicas puntuales. Proyectos como los parques biblioteca, las escaleras eléctricas y el Metrocable mostraron cómo la infraestructura puede articular procesos sociales, reducir desigualdad y dignificar zonas históricamente excluidas (Echeverri & Orsini, 2010). Así, el diseño urbano se convirtió en catalizador de cambio estructural. Este enfoque ha sido replicado en distintas ciudades latinoamericanas, en barrios caracterizados por el olvido y la inseguridad, lo que demuestra cómo el espacio público puede ser una herramienta para el desarrollo inclusivo y resiliente. En Venezuela, el colectivo AGA Estudio ha impulsado intervenciones comunitarias en barrios autoconstruidos, diseñando y construyendo espacios públicos con materiales locales y mano de obra vecinal. En Perú, la iniciativa “Ocupa tu calle” ha promovido activaciones urbanas en barrios periféricos de Lima, mediante intervenciones tácticas de bajo costo que responden a las necesidades locales. En ambos casos, el diseño se convierte en una herramienta de diálogo, encuentro y transformación urbana. El diseño urbano impulsa cambios estructurales e inclusivos cuando transforma no solo los espacios, sino también las condiciones sociales, reduciendo desigualdades y creando oportunidades para la comunidad. Así, la ciudad se vuelve más justa y cohesionada. También te puede interesar: “Muchos de nuestros edificios hoy son como tumbas estériles donde mueren el alma y la creatividad” El proyecto “SURLAB: Mejoramiento de asentamientos informales mediante la coproducción de espacios públicos inclusivos”, desarrollado por la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, la Universidad de Cuenca y la Universidad Católica de Lovaina, pone en práctica la coproducción del espacio público en ciudades del Ecuador. Propone una metodología participativa para intervenir en barrios vulnerables, combinando diseño urbano y fortalecimiento comunitario. Su objetivo es mejorar el espacio público y consolidar capacidades locales que sostengan las mejoras. La intervención se realizó en la cooperativa Santiaguito Roldós, en el suroeste de Guayaquil, un área con informalidad, deficiencias en servicios e inseguridad. El proceso se inició con un diagnóstico urbano participativo, desarrollado con líderes barriales y vecinos, utilizando trece herramientas de diseño colaborativo que permitieron identificar problemas, potencialidades y apropiaciones existentes. Este proyecto se estructuró como una aproximación no lineal, sensible al territorio y abierta a la interpretación múltiple de los actores (Schoonjans et al., 2023b). Se aplicaron entrevistas en profundidad, recorridos barriales, registros fotográficos y talleres de mapeo interpretativo. El impacto del proyecto fue visible en varios niveles. En lo físico, se recuperó un espacio degradado y se incorporaron elementos para el uso colectivo. En lo social, se fortalecieron redes vecinales y la apropiación del espacio como lugar seguro. “La intervención en espacio público fue tanto un acto de diseño como una estrategia para generar permanencia y justicia territorial”. Academia: agente transformador del espacio público Destaca la incorporación de esta experiencia en la formación de Arquitectura de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. La metodología de coproducción en Santiaguito Roldós fue sistematizada y llevada al aula, replicándose en Penipe, Olón, Jama y Manglaralto. Estas intervenciones permitieron afinar herramientas, adaptar estrategias y consolidar una pedagogía del espacio público en diálogo con comunidades. Esta articulación entre práctica, enseñanza e investigación fortalece la perspectiva de sostenibilidad desde una mirada situada. Lejos de entender el espacio público como un producto terminado, se concibe como un proceso continuo de negociación, apropiación y cuidado. La sostenibilidad se materializa no solo en intervenciones visibles, sino en capacidades colectivas que se consolidan con el tiempo. En este sentido, el caso de Santiaguito Roldós demuestra que es posible construir ciudad desde abajo, con recursos limitados, pero con voluntad compartida, sensibilidad territorial y compromiso social. En el contexto de crisis climática, desigualdad urbana y fragmentación social, la coproducción del espacio público ofrece una alternativa concreta para avanzar hacia ciudades más resilientes. Experiencias como las de AGA Estudio, Ocupa tu calle o el proyecto desarrollado por la UCSG muestran que no hay sostenibilidad urbana sin justicia espacial, y que esta puede construirse con la participación de quienes habitan y cuidan el territorio. El espacio público, cuando es coproducido, se convierte en un laboratorio de democracia urbana, donde la ciudad deja de ser diseñada para sus habitantes y pasa a ser construida con ellos. La sostenibilidad se refleja en fortalecer las capacidades colectivas y mantener procesos continuos. Cuando la comunidad cuida y se apropia de sus espacios, los cambios son duraderos y equilibran lo social, ambiental y económico a largo plazo. Por: Félix Chunga de la Torre, Arq. Docente Titular. Universidad Católica de Santiago de Guayaquil