Steve Jobs, el reconocido cofundador de Apple, cautivó a la audiencia de la Universidad de Stanford (EEUU) el 12 de junio de 2005, cuando ofreció un emotivo discurso de graduación. En sus palabras, compartió tres poderosas historias sobre el amor, la muerte y el seguir el instinto, que continúan resonando hasta el día de hoy, 18 años después. En aquel memorable discurso, Jobs, quien falleció en 2011 a los 56 años, se dirigió a los nuevos graduados de Stanford para compartir valiosas lecciones aprendidas a lo largo de su vida. Su capacidad para conectar estas experiencias con consejos prácticos sobre la vida y el trabajo lo convirtieron en una figura inspiradora. La primera lección que Jobs transmitió fue la importancia de confiar en que los eventos y decisiones se conectarán en el futuro. Recordó su decisión de abandonar la universidad, ya que en ese momento no podía visualizar cómo su formación académica sería relevante en su vida. Sin embargo, al seguir su curiosidad e intuición, descubrió que las experiencias que obtuvo, como una clase de caligrafía, resultaron ser invaluables en el diseño de la icónica tipografía del Mac. La segunda lección se basó en su despido de Apple, una experiencia que inicialmente consideró negativa, pero que lo llevó a un período creativo en su vida. Jobs alentó a los graduados a encontrar lo que realmente aman hacer y no conformarse con menos. Según su experiencia personal, solo cuando amamos lo que hacemos podemos superar los obstáculos y encontrar la verdadera satisfacción en el trabajo y en nuestras relaciones personales. La tercera y última lección que compartió fue su cercanía con la muerte. Jobs reveló cómo su diagnóstico de cáncer de páncreas le recordó la importancia de vivir cada día como si fuera el último. Esta perspectiva le permitió tomar decisiones audaces y vivir auténticamente, sin preocuparse por las opiniones de los demás. Para él, la muerte era algo inevitable, pero también un recordatorio de que debemos seguir nuestro propio camino y tener el coraje de seguir nuestro corazón y nuestra intuición. También te puede interesar: 3 lecciones que el CEO mundial de EY ha aprendido en su carrera profesional Al finalizar su discurso, Jobs dejó a los graduados con una frase memorable que capturaba su filosofía de vida: "Mantente hambriento, mantente alocado". Estas palabras resumían su deseo de que todos persigamos nuestras pasiones y desafíos sin miedo, manteniendo siempre la curiosidad y la valentía de explorar lo desconocido. Fuente: Business Insider España