Cuando su esposo se vio gravemente afectado por una bacteria resistente a antibióticos en 2015, los médicos de la Universidad de California San Diego le pronosticaron una situación sin esperanza. La bacteria, Acinetobacter baumannii, catalogada como patógeno crítico por la OMS, desencadenó el momento más aterrador de la vida de Strathdee. Sin embargo, en lugar de rendirse, la epidemióloga se embarcó en una investigación personal y descubrió una terapia con bacteriófagos, virus naturales que atacan bacterias. Esta terapia, aunque casi inutilizada, se convirtió en la última opción para salvar a su esposo. Tras extensas pruebas de laboratorio con un equipo multidisciplinario de la USCD, lograron encontrar el "depredador perfecto" para la bacteria. Hoy en día, la terapia de bacteriófagos se está expandiendo globalmente y se vislumbra como una solución no solo para casos aislados, como el de su esposo, sino también para abordar la creciente resistencia a los antibióticos en general.También te puede interesar: Melitta Bentz, exitosa empresaria que revolucionó la industria del café Steffanie destacó la importancia de los bacteriófagos, virus omnipresentes en la naturaleza, como guardianes que controlan la proliferación bacteriana. Además de su aplicación en medicina, se exploran diversos usos potenciales, como la reducción del uso de antibióticos en la agricultura y la ganadería, así como vehículos para administrar tratamientos específicos en el cuerpo humano. En relación con Chile, Strathdee mencionó la existencia de la compañía Phagelab, que utiliza bacteriófagos para detectar bacterias resistentes en el ganado. Sin embargo, subrayó la necesidad de establecer una biblioteca de bacteriófagos para facilitar el emparejamiento rápido con superbacterias. Además, resaltó la importancia de que la comunidad médica de enfermedades infecciosas se involucre y aprenda sobre la terapia con bacteriófagos. Al abordar el papel de la inteligencia artificial (IA), Strathdee indicó que la IA podría optimizar la combinación de bacteriófagos en un "cóctel" eficaz y ayudar en la selección de fármacos complementarios. Reflexionando sobre la situación vivida con su esposo, expresó que, gracias a la creciente atención a los bacteriófagos en el mundo occidental y los ensayos clínicos en curso, se está avanzando en la determinación de la eficacia de esta terapia. El esposo de Strathdee, tratado con bacteriófagos, logró recuperarse en tres meses sin efectos secundarios significativos, y la pareja, ahora en Chile, comparte la esperanza de contribuir a la causa de la terapia con bacteriófagos y presenciar más historias de curación gracias a esta innovadora solución. Fuente: La Tercera