Sostenibilidad humana: poner a las personas en el centro
Durante años, la sostenibilidad se midió con indicadores como emisiones, energía, residuos o biodiversidad. Hoy esa visión resulta insuficiente: las organizaciones deben evaluar cómo contribuyen al bienestar y a las oportunidades de las personas.
En un aeropuerto, este enfoque es fundamental. Convergen colaboradores, pasajeros, comunidades y empresas. Gestionar esta infraestructura implica construir relaciones basadas en confianza, seguridad y respeto.
En Quiport, concesionaria del Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito, esta visión se sustenta en un propósito: “Lo hacemos bien porque valoramos la vida”. Este principio orienta las decisiones y reconoce que la excelencia operativa depende de generar valor para las personas.
El compromiso comienza con los colaboradores, mediante acciones de seguridad, salud, desarrollo profesional, diversidad y equidad. También se refleja en la experiencia de los pasajeros, con iniciativas de accesibilidad universal, atención a personas con discapacidades no visibles mediante el programa Sunflower y soluciones tecnológicas inclusivas.
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Con las comunidades del área de influencia, Quiport impulsa programas de educación, empleabilidad y emprendimiento que generan oportunidades y aportan al desarrollo local.
Con los proveedores, promueve prácticas responsables, fortalece capacidades e incorpora criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la cadena de valor.
La puntualidad, la calidad de los servicios y las inversiones seguirán siendo esenciales. Pero el futuro exige añadir otra medida: la capacidad de generar bienestar, confianza y oportunidades. Porque la sostenibilidad no solo consiste en preservar recursos, sino también en cuidar la vida de las personas.
