El Grupo BID destacó su enfoque integral basado en seis dimensiones clave y una inversión de USD 1.700 millones para enfrentar los desafíos estructurales del país. Ignez Tristao, representante del Grupo BID en Ecuador, presentó la conferencia “Sostenibilidad con impacto: el rol del Grupo BID en la transformación del desarrollo en Ecuador”, donde expuso el enfoque estratégico del organismo para impulsar un crecimiento resiliente, inclusivo y sostenible en el país. La vocera inició destacando el rol histórico del Grupo BID como “el mayor banco de desarrollo en América Latina y el Caribe”, con 66 años acompañando a la región en inversiones y procesos de transformación. Subrayó que el desarrollo es una responsabilidad compartida entre gobierno, sector privado, academia y sociedad civil, y resaltó el papel de BID Invest y BID Lab en la articulación con empresas y startups. Tristao enfatizó que la sostenibilidad es parte del ADN institucional del BID y definió este enfoque como “un equilibrio armónico que protege el medio ambiente, promueve la equidad social y sostiene el crecimiento económico de largo plazo”. Explicó que este principio guía todos los proyectos a través de seis dimensiones: social, ambiental, gobernanza, financiera, resultados y participación. En el ámbito energético, señaló que Ecuador cuenta con una matriz limpia, pero altamente dependiente de la hidroelectricidad, lo que la hace vulnerable al cambio climático. Frente a ello, el BID impulsa reformas regulatorias y ha destinado cerca de USD 1.700 millones en proyectos públicos y privados. Destacó iniciativas como Cara Solar, que promueve transporte fluvial sostenible en la Amazonía, y el financiamiento de energías renovables no convencionales mediante esquemas de garantía para mejorar el perfil de riesgo. En agua y saneamiento, la representante del BID identificó desafíos en cobertura, calidad y seguridad hídrica. Entre los proyectos relevantes mencionó programas de agua potable y saneamiento en zonas vulnerables, así como la planta de tratamiento de Calderón, que beneficiará a más de medio millón de personas. También destacó el impulso al programa de seguridad hídrica, que integra soluciones basadas en la naturaleza e infraestructura resiliente. En transporte, Tristao resaltó al Metro de Quito como una “solución estructural” que reduce emisiones, mejora la calidad del aire y promueve el acceso equitativo. Además, mencionó proyectos de conectividad vial con criterios de resiliencia climática, como la integración fronteriza con Perú y programas de caminos rurales, junto con estudios para descarbonizar el transporte fluvial en la Amazonía. Finalmente, subrayó el rol del BID en el desarrollo del mercado de valores a través de bonos temáticos -verdes, azules, de sostenibilidad y de género- que canalizan inversión hacia proyectos sostenibles. Asimismo, destacó iniciativas regionales como Amazonía Siempre, orientadas a escalar el impacto mediante asistencia técnica y financiamiento. “En el Grupo BID creemos que no hay desarrollo sin sostenibilidad”, concluyó Tristao, reafirmando el compromiso del organismo de apoyar a Ecuador en la transformación de sus desafíos en oportunidades, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población.