En un país megadiverso como Ecuador, la sostenibilidad dejó de ser un discurso y se convirtió en un imperativo para las industrias. Así lo demostraron los panelistas en el foro “Sostenibilidad con huella positiva: cuando las industrias se convierten en solución”, quienes coincidieron en que sectores como la minería, la movilidad y la gestión de residuos tienen la oportunidad de transformar sus impactos en beneficios tangibles para la sociedad y el ambiente. Desde la perspectiva minera, Juan José Herrera, Director de Sostenibilidad de Negocios de Lundin Gold, destacó la importancia de trascender la simple “licencia social para operar”. “Nuestro objetivo es transformar vidas a través de la minería responsable”, afirmó. Con orgullo recordó que en la provincia amazónica de Zamora Chinchipe, una de las zonas más deprimidas del país, “hoy vemos una de las parroquias más desarrolladas del Ecuador gracias al empleo, la capacitación y los encadenamientos productivos que hemos generado”. Por su parte, Diego Román, Gerente de Proyectos de Incinerox, puso sobre la mesa un reto crítico: los residuos. “Lo que debemos cambiar es la cultura”, sostuvo con firmeza, al explicar que la visión de basura debe transformarse en la de recursos. Román resaltó que su compañía ha evolucionado de la incineración tradicional hacia el aprovechamiento energético y la economía circular: “La incineración ya no existe en nuestra compañía, ahora hablamos de combustibles alternos sólidos producidos a partir de residuos”. La movilidad eléctrica fue otro de los ejes del foro, abordado por Simón Pérez, Gerente General de Andorcorporation – BYD Ecuador, quien desmontó mitos sobre el impacto de los autos eléctricos. “Un vehículo eléctrico puede llegar a ser hasta diez veces más eficiente en emisiones de CO2 que uno de gasolina a lo largo de su vida útil”, aseguró. Además, explicó que las baterías tienen una segunda vida útil en los hogares o industrias. La moderadora, Verónica Arias, abogada ambientalista y exsecretaria de Ambiente de Quito, cerró el panel recordando que la sostenibilidad no es un lujo, sino una urgencia. Los ponentes coincidieron en que el cambio sólo será posible con educación y acciones concretas. Como destacó Juan José: “Hoy la pregunta no es si extraemos o no, la pregunta es si lo hacemos responsablemente o dejamos que lo haga la ilegalidad. Y la respuesta está en asumir el compromiso de ser parte de la solución”.