El informe, basado en una encuesta a más de 10.000 altos directivos en 15 países y 16 sectores industriales —incluyendo participación relevante de América Latina— revela que: El 88% de las organizaciones experimenta actualmente con IA; no obstante, el 86% reconoce estar lejos de implementarla a escala en sus operaciones. Menos del 20% reporta impactos tangibles positivos. Solo el 28% de los líderes latinoamericanos considera que sus empresas están listas para adaptarse al ritmo acelerado del entorno empresarial global. Siete de cada diez ejecutivos en la región identifican efectos significativos asociados a la incertidumbre geopolítica, lo que obliga a revisar modelos y estrategias ante mercados fragmentados. Dos tercios de los ejecutivos, incluidos los latinoamericanos, perciben elevados niveles de complejidad e ineficiencia bajo esquemas tradicionales de gestión. También puedes leer: Ventas de autos crecen con fuerza pero trámites pendientes frenan el ciclo comercial Repensar la organización con agilidad El reporte subraya la necesidad apremiante de repensar las organizaciones con mayor agilidad: migrar desde estructuras rígidas hacia sistemas colaborativos centrados en la colaboración humano-máquina, invertir intensivamente en reentrenamiento del talento y establecer arquitecturas adaptativas capaces de responder rápidamente ante cambios económicos o tecnológicos. “Para asegurar competitividad real frente a este entorno disruptivo, las organizaciones ecuatorianas y latinoamericanas deben acelerar su capacidad de aprendizaje y adaptación. No basta con incorporar tecnología: es fundamental transformar los modelos organizativos y reimaginar el liderazgo”, afirma Carlos Buitrago, Managing Partner de McKinsey & Company en Ecuador. En el contexto regional, si bien se registran avances post-pandemia —particularmente en digitalización— persisten desafíos clave: solo uno de cada seis líderes declara roles C-level dedicados a IA y apenas un 30% logra reasignar recursos o talento flexiblemente a nivel corporativo. Finalmente, la agenda empresarial para los próximos años pone el foco en la creación sostenible de valor: “En un mundo incierto, el rendimiento sostenido y la generación continua de valor deben primar sobre resultados inmediatos”, concluye el informe.