Cuando analizamos cuáles son estas competencias esenciales tenemos claras respuestas: comunicación efectiva, pensamiento crítico, razonamiento lógico-matemático y trabajo colaborativo. Desde mi propia experiencia internacional en recursos humanos he podido evidenciar de primera mano cómo la combinación de competencias especializadas-técnicas y competencias esenciales son un predictor de crecimiento profesional. En un comienzo las primeras son la puerta para tener una entrevista y un desarrollo de carrera en un corto plazo, las segundas determinan la velocidad y la capacidad de adaptación y aprendizaje que son fundamentales para poder consolidar una carrera en el largo plazo. Parecería que en esta carrera laboral la IA nos va cambiando las reglas de lo que se necesita para construir una carrera. Por ejemplo, la vida media de las competencias técnicas es cada vez más corta, el tiempo que tarda la mitad de lo aprendido en volverse obsoleto. A medida que vamos consolidando esta carrera laboral los proyectos se vuelven más complejos y demandan una coordinación transversal. También te puede interesar: Formación dual: el puente que la educación técnica necesita para conectar con la empresa Desde una perspectiva organizacional esto obliga a las empresas a revisar sus procesos de selección y promoción priorizando no solamente la experiencia técnica sino personas con capacidad de aprender con rapidez, adaptarse al cambio y liderar en contextos de incertidumbre. Por: Belén Arteaga, Profesora de Gestión del Talento, USFQ