El sector industrial ecuatoriano cerró 2025 con un balance positivo en actividad, pero con señales claras de presión sobre la rentabilidad. Así lo señala Sofía Arce, directora ejecutiva de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo (CIPEM), quien advierte que para varias empresas “vender más” no se tradujo en mayores utilidades por el alto costo de producir en Ecuador. Según Arce, los mejores desempeños se concentraron en agroindustria y alimentos, tanto en exportación como en el mercado interno. Cadenas vinculadas a cacao, flores, camarón, atún y elaborados pesqueros aportaron al dinamismo, apalancadas también por un mayor consumo de los hogares, aunque en un contexto donde los costos siguieron limitando los márgenes. También te puede interesar: Tendencias tecnológicas que impulsaron la eficiencia, productividad y competitividad en el sector bananero Proyección 2026: crecimiento moderado bajo condiciones Para 2026, CIPEM estima un crecimiento industrial moderado, entre 1,6% y 2%. Este escenario, explica, está condicionado a que el país evite shocks que frenan la operación: una nueva crisis energética, episodios de paralización y un deterioro mayor de la seguridad, variables que afectan producción, logística y demanda. Informalidad: el desbalance que encarece operar formalmente Uno de los principales puntos de alerta es la expansión de la informalidad. Arce sostiene que, mientras ese segmento crece con controles limitados, la fiscalización se concentra en empresas formales, elevando costos administrativos y operativos. En casos puntuales, menciona, compañías con presencia nacional han enfrentado múltiples inspecciones en periodos cortos, lo que se vuelve una carga adicional para operar. Energía: costos, requisitos y continuidad del suministro En competitividad, la provisión de energía aparece como factor crítico. El incremento de costos y requisitos para ciertos segmentos industriales, sumado a la necesidad de continuidad del suministro, plantea retos técnicos y financieros, especialmente para industrias intensivas en energía. Para Arce, la estabilidad energética es clave para sostener empleo formal y cumplir compromisos productivos y exportadores. Seguridad: impacto directo en logística y distribución La seguridad también presiona la operación del sector. Arce reporta casos de asaltos en rutas logísticas, robos de mercadería y extorsiones que afectan la distribución, en especial en zonas donde se moviliza carga hacia y desde puertos. Además, subraya que la percepción de inseguridad incide en el consumo y termina afectando el ritmo de crecimiento. También puedes leer: Corporación Phytopharma: 25 años consolidando la salud natural en Ecuador con estándares farmacéuticos Competitividad: eficiencia, digitalización e IA aplicada Frente a este escenario, Arce plantea que la agenda industrial debe enfocarse en eficiencia energética y transformación tecnológica. Señala oportunidades concretas en digitalización y uso de inteligencia artificial para control de calidad y productividad: equipos en línea de producción que detectan fallas, separan productos defectuosos y habilitan correcciones rápidas, mejorando eficiencia y reduciendo desperdicios. Talento técnico: formación dual para productividad El otro eje es el talento. Para Arce, el salto de productividad requiere personal técnico capaz de operar maquinaria avanzada y procesos cada vez más automatizados. En esa línea, CIPEM impulsa la formación dual —teoría y práctica— como una vía para cerrar brechas, elevar empleabilidad y sostener una industria más productiva en 2026.