Por ello, Marco Rodríguez sostiene que las entidades financieras han realizado alianzas con multilaterales, organismos públicos y la academia. “Uno de los pilares claves para la inclusión es la educación financiera que los bancos implementan a través de mecanismos que se adaptan a las necesidades de las personas. La educación financiera es una herramienta fundamental que ayuda a las personas a tomar mejores decisiones y a mejorar su calidad de vida”, destaca. La innovación es otro punto importante. Acorde a la Asobanca, en los últimos años, las instituciones han priorizado la inversión para el desarrollo de soluciones tecnológicas y de digitalización, así como para la creación de productos que se acoplan cada vez mejor a las necesidades específicas de cada segmento. Según los últimos datos recopilados, en 2020 las transacciones bancarias realizadas en canales de banca digital crecieron 32% con relación al año 2019. Y la tendencia al alza continuó en 2021. “Los bancos han apostado por hacer más sencilla la experiencia de acceso a instrumentos y así han aportado a una mayor inclusión. Por ejemplo, ahora una persona puede abrir una cuenta básica de forma presencial o vía digital sin mayores requisitos, solo debe presentar un documento de identificación como cédula o pasaporte. También es importante destacar la labor de los bancos para impulsar la inclusión financiera de mujeres a través de la colocación de crédito. El 52% del microcrédito que otorga la banca privada se destina a mujeres”, explica el directivo de la Asobanca. También te puede interesar: Asobanca realizará un programa de capacitación virtual - Asobanca Future Forums 2.0 Otro factor fundamental es la ampliación de su cobertura a través de Corresponsales no Bancarios (CNB). Gracias a ello, los bancos ofrecen servicios financieros en las tiendas, farmacias, o micro mercados en ubicaciones remotas en donde no existen agencias bancarias. A enero de 2022, se registran 29.980 CNB en todo el país. La educación financiera, un puntal importante “No podemos hablar de educación financiera sin hablar también de inclusión financiera”, sostiene Marco Rodríguez. Por ello, desde la Asobanca creen que cualquier estrategia de inclusión financiera tendrá resultados positivos que se mantengan en el tiempo solo si va de la mano con programas de educación financiera bien estructurados con base en estudios técnicos que permitan a la población aprender a manejar de mejor manera sus recursos y a tomar decisiones financieras que les ayuden a alcanzar una mejor calidad de vida. Los bancos ya hacen un gran esfuerzo con la implementación de sus programas de educación financiera, pero todavía pueden seguir mejorando. La educación financiera debe ser parte de un programa nacional en el que se definan competencias y se creen capacidades que trasciendan en el tiempo. También se requiere un marco regulatorio propicio para avanzar en inclusión. “El país debe avanzar hacia estándares internacionales que permitan aplicar normativas con sustentos técnicos. Si se toman decisiones fuera de lo técnico, el resultado será una mayor exclusión financiera”, puntualiza el Presidente de la Asobanca.