Luego de alcanzar un pico de crecimiento post pandemia en un 9,8% en 2021, la economía ecuatoriana ha presentado un periodo de desaceleración, marcado por un crecimiento cada vez más lento. Es así que, en 2023 alcanzó un crecimiento de 2,4% después de haberse situado en 6,2% en 2022, de acuerdo con el Banco Central del Ecuador (BCE). Estos procesos de desaceleración estarían asociados a una normalización del crecimiento post pandemia a nivel mundial. Sin embargo, en el caso ecuatoriano surgen otros factores que han afectado el desempeño de la economía, entre ellos, la inestabilidad política marcada por protestas sociales, elecciones presidenciales anticipadas, fenómenos naturales que han provocado una crisis energética sin precedentes y una escalada abrupta de la violencia, lo que han significado un deterioro de los principales indicadores macroeconómicos del país y del bienestar social. También te puede interesar: Ranking 1000 Esta ralentización en el crecimiento estuvo relacionado a una contracción de las exportaciones, específicamente de las exportaciones petroleras que, según el BCE, cayeron en un -22,7%, al pasar de USD 11.587 millones en 2022 a USD 8.952 millones 2023. Por su parte, las exportaciones no petroleras, que constituyen el 71,2% de las exportaciones totales, crecieron en un 5,2%, sostenido especialmente por las ventas al exterior de banano y plátano, que pasaron de USD 3.266 millones en 2022 a USD 3.771 millones en 2023. Mientras que, el último año fue complejo para las exportaciones de camarón, lo que se reflejó en una caída de las ventas al exterior en un -1,2%. Por otro lado, el consumo de los hogares marcó una desaceleración en 6 p.p. entre 2022 (7,4%) y 2023 (1,4%), lo que, a su vez, implicó una caída de las importaciones de bienes y servicios en un -0,9%. Asimismo, la inversión privada evidenció un crecimiento más lento, de un 8,5% alcanzado en 2022 a un 0,5% en 2023. Sin embargo, en 2023, el gasto público mostró un mayor crecimiento, en torno al 3,7%, frente a 2022 (1,8%). 2023 fue un año complejo para la Inversión Extranjera Directa (IED), lo que también afectó el desempeño de la balanza de pagos. Según el BCE, la IED total mostró una caída en un -56,8%, de USD 880 millones en 2022 a USD 380 millones en 2023; esta disminución de la inversión tuvo énfasis en los sectores de la construcción (-137,4%), electricidad, gas y agua (-116,8%) servicios prestados a las empresas (-97,4%), industria manufacturera (-91,6%) y agricultura, silvicultura, caza y pesca (-80%). Mientras que, la mayor entrada de capitales se evidenció en el sector de la explotación de minas y canteras, luego de una desinversión de USD -178 millones en 2022, en 2023 este indicador sumó USD 198 millones, proveniente principalmente de China (USD 68 millones), Canadá (USD 51 millones) y Chile (USD 28 millones).