En 2022, shocks externos, como el aumento del precio de los recursos energéticos y aspectos internos como el incremento del crédito y consumo de los hogares (con un crecimiento de 4,6%, de USD 45.143 millones a USD 47.217 millones) impulsaron el crecimiento de la economía que superó a su previsión inicial de 2,7% hacia una de 2,9%. Sin embargo, el aumento de precios internacionales de energía y alimentos ocasionada por las secuelas del estimulo monetario producido en las economías más grandes del mundo para enfrentar la crisis sanitaria, la invasión de Rusia a Ucrania y los problemas de logística por la política de cero covid en China, condujeron a altos niveles de inflación no vistos en economías como la de Estados Unidos en los últimos 40 años que cerró en 7,4% a diciembre de 2021, y posterior al endurecimiento de las políticas monetarias y alza de tasas de interés se redujo a 6,6% a diciembre de 2022. La tasa de interés de la FED pasó de 0% en marzo de 2020 a 4,75% en marzo de 2023, y desde marzo de 2022 registró un aumento progresivo de 4,5 puntos básicos en el lapso de un año. Esta tasa es el referente para el costo de fondeo de las entidades financieras en EE.UU. y tiene incidencia sobre la tasa de interés en el mercado, sin embargo, su alza representa un desincentivo a la producción al canalizar más recursos al ahorro con una tasa libre de riesgo más atractiva y menor apetito por el riesgo, lo que acompañado con el aumento de Riesgo País en Ecuador -por inestabilidad política y falta de acuerdos que alcanzó 1840 p.b. a finales de abril de 2023- representa una dificultad y un aumento en el costo de recursos que provienen del exterior. Ante esto, las entidades financieras han enfocado su estrategia a fortaecer la captación desde el mercado interno vía aumento de tasas de interés, de acuerdo a información del Banco Central, la tasa pasiva referencial de abril de 2023 refleja un aumento de 1,18 puntos porcentuales frente a la del mismo mes de 2022, alcanzando una tasa de 6,97%; sin embargo, esto ha representado también un efecto sobre el costo del crédito que puede ser contraproducente con el aumento de la actividad económica, reflejado en una tasa de interés activa referencial mayor en 2 puntos porcentuales, tasa anual que se situó en abril de 2023 en 9,04% frente a una de 7,04% en el mismo mes de 2022. A inicios del mes de mayo, la FED resolvió aumentar las tasas de interés en 0,25 p.p., lo que signifca que la tasa de fondos federales de referencia pase de un nivel de 4,75% - 5% a 5% - 5,25% (la más alta en los últimos 16 años). En este contexto, el ritmo de crecimiento de precios empezó a ceder en Estados Unidos y se espera que su inflación cierre 2023 alrededor del 3%, y se acerque a su meta de inflación de 2% en 2024. En 2022, el Sistema Financiero fue uno de los sectores claves en la economía para consolidar su crecimiento, al destinarse un 17% más en volumen de crédito en 2022 respecto a 2021, y registrar un aumento de su PIB sectorial de 2,7%, con una previsión de crecimiento de 3,3% para 2023. El aumento de crédito favoreció también al aumento de sus utilidades en 53,2%, manteniendo los esfuerzos por mejorar su utilidad observada en 2021, tras un 2020 en el que el sistema sacrificó su rentabilidad como medida prudencial de mantener liquidez, para salvaguardar los depósitos de sus clientes. Cabe recalcar que el aumento de utilidades en el sistema financiero (considerando a bancos privados, cooperativas de segmentos 1, 2 y 3, y mutualistas) viene dado por mayor utilidad en el sistema de bancos privados con un aumento de 71,3 frente a 2021 y de mutualistas con una de 32%. Las entidades que conforman el sistema reportaron una mejora en sus niveles de activos del 10,4% en 2022, que se sustenta en una estrategia de reducir inversiones en títulos valores y bonos adquiridos por las entidades de 9,6% en los bancos privados y de 0,6% en cooperativas de segmento 1, y de aumentar la colocación de crédito, reflejada en un incremento de alrededor de 15% y 27% de la cartera de crédito, respectivamente. La cartera de crédito bruta alcanzó los USD 52.924 millones (considerando bancos privados, mutualistas y cooperativas segmentos 1, 2 y 3), registrando una contracción del crédito en cooperativas de segmento 3 de -0,3% con respecto a 2021, y un aumento de 6,4% y 10,1% en las cooperativas de segmento 2 y mutualistas, respectivamente. El comportamiento de la cartera se explica por la política de colocar la liquidez, pero también por la evolución de los depósitos, que mantuvo un comportamiento de mejora, que alcanzó una variación anual de 8,5% en 2022, alcanzando los USD 63.560 millones, que refleja un comportamiento de los depositantes de seguridad y confianza hacia el sistema financiero al destinar sus recursos al ahorro e inversión a pesar de incrementarse también el nivel de consumo e importaciones del país, inseguridad e inestabilidad política. Composición del sistema El sistema financiero privado está compuesto por 24 bancos que concentran el 69,7% del total de los activos; las Cooperativas que conforman el Segmento 1 mantienen el 24,9% del total de los activos; las Mutualistas representan el 1,5% y los otros actores -como las Cooperativas del Segmento 2 y 3- representan el 3,9%. Es importante mencionar el crecimiento de las cooperativas Segmento 1, que registró un aumento de sus activos del 18,1%, mientras que los depósitos y el crédito subieron el 17,5% y 26,7%, respectivamente. Debido al incremento de la intermediación financiera, las entidades que conforman el sistema alcanzaron niveles de utilidades de USD 774,89 millones, que refleja la recuperación de este sector respecto a la crisis sanitaria de 2020, al superar los niveles de utilidad pre pandemia de 2019 de USD 768,66 millones. El nivel de utilidad alcanzado en 2021 representa una rentabilidad sobre activo del 0,95%. De estas utilidades el sistema de bancos privados generó el 85,7%% con USD 663,71 millones. Sin embargo, el efecto sobre el nivel de solvencia de los bancos privados fue menor al aumentar de 10,5% en 2021 a 10,6% en 2022, en tanto que se redujo ligeramente en las cooperativas de segmento 1 a 12,14%. Además de la solvencia, una de las fortalezas del sistema son sus buenos niveles de liquidez, que en el caso de los bancos privados se mantuvo en 22% del total de sus depósitos, mientras que para las cooperativas Segmento 1, se redujo de 17% en 2021 a 14% en 2022. Por su parte, la sanidad de la cartera de crédito empeoró ligeramente en los bancos privados durante 2022, registrando un aumento de la morosidad de la cartera, de 2,1% a 2,2% frente a 2021. También te puede interesar: Los bancos del mundo apuestan por el financiamiento sostenible En tanto que en las cooperativas de segmento 1 consiguieron su reducción de 4% a 2,8%, indicador que debe ser tratado con cautela en las entidades financieras para evitar un mayor deterioro de su cartera vencida. Así, el sistema financiero se mantiene sólido y será unos de los principales sectores para promover actividad económica a pesar de la incertidumbre e inestabilidad política, y de un contexto poco favorable para renovar sus líneas de crédito u obtener recursos en el exterior, por lo que el crecimiento de los depósitos será de gran relevancia en 2023. Situación del sistema financiero a inicios del 2023 A marzo de 2023, los depósitos de los bancos privados crecieron en 1,9% respecto a diciembre de 2022, a pesar de que existe un comportamiento estacional en los depósitos en los últimos meses del año (en particular a diciembre) y que se suelen revertir en cada inicio de año, en tanto que en relación al mismo mes de 2022 se registró una mejora anual de los depósitos de 6,7%, acompañado de una mejora en la cartera bruta de crédito de 2,0% en relación al cierre de 2022 y de 13% con respecto a marzo de 2022. En tanto que en el segmento 1 de cooperativas se observa un aumento de los depósitos (0,49%) y del crédito (1,59%) de marzo 2023 frente al cierre de 2022. Si bien los fondos disponibles se aminoran en 3,48% y 1,97% en bancos privados y cooperativas segmento 1 de primer piso, respectivamente, en el inicio de este año, se espera que la dinámica de crecimiento en la otorgación de crédito se mantenga en 2023, por lo que será un sector clave para el crecimiento de la economía y generación de empleo en el país. El desafío de las instituciones financieras se centrará en mantener atrayendo liquidez para inyectarla en el mercado, continuar expandiendo el acceso a crédito y de no deteriorar sus índices de morosidad. En la medida que se disipe la incertidumbre política, la economía mantendrá su crecimiento en 2023, por lo que otras variables, aparte de la otorgación de crédito y recirculación de la liquidez, como atracción de dólares vía exportaciones, remesas, inversión extranjera y acceso a financiamiento internacional, siguen resultando claves para mantener la liquidez en la economía, el ingreso de los hogares y las ventas de las empresas. Por: Juan Carlos Zabala Andrade y Jonathan Guamán, Ekos Research