Y es que garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades es esencial para el desarrollo sostenible; y, aunque lograr una cobertura universal de salud se ha convertido en una prioridad para la mayoría de los gobiernos de América Latina, conseguirlo, inevitablemente conlleva acrecentar los costos de salud y aumentar el desafío para fomentar la eficiencia. Recalcar que la salud es un elemento importante para el desarrollo sostenible es vital, porque las personas saludables tienen mayor capacidad para aprender, trabajar y contribuir a la sociedad y a la economía. De hecho, la FAO destaca que la buena salud empieza con la nutrición, un problema que persiste en nuestro país. Es por eso, que el acceso universal a los servicios del sistema sanitario sigue siendo un insumo clave. Pero las políticas de desarrollo sostenible no beneficiarán a la salud de forma automática. Las oportunidades para la “salud en la economía verde” todavía no han sido totalmente exploradas ni explotadas. Los riesgos y beneficios para la salud con las diferentes estrategias de desarrollo económico deben ser considerados más a profundidad, con el objetivo de que los tomadores de decisión estén plenamente informados y sepan priorizar las intervenciones que generen más impacto. Sin embargo, en el mundo ya existen buenas prácticas que han dado un giro al sector, aportando evidencia sobre su impacto en el desarrollo sostenible. Por ejemplo, muchos países han demostrado cómo decisiones inteligentes en cuanto a políticas claras pueden proteger y promover la salud de las personas. Mencionamos algunas de ellas: El transporte urbano “verde” puede reducir la carga de enfermedades no transmisibles y las lesiones, así como mejorar la salud. La caminata segura, el ciclismo y las redes de tránsito rápido pueden reducir las lesiones, enfermedades cardiovasculares y apoyar la actividad física saludable. Estudios realizados en Shanghái y Copenhague concluyeron que el uso de la bicicleta para ir al trabajo había reducido la tasa de mortalidad anual en 30% entre los grupos de viajeros. Además, los paquetes de medidas de transporte rápido y no motorizados mejoran el acceso a las escuelas, trabajos y servicios para los pobres, niños, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad, lo que fomenta equidad.