El cáñamo es una de las bio fibras más versátiles por sus diversas aplicaciones en la industria textil y biocombustible, sin embargo, es desconocida como material de construcción a pesar de sus propiedades aislantes, estructurales y sostenibles. También te puede interesar: CAAA el restaurante impreso en 3D inspirado en los Alpes Suizos En su búsqueda de materiales más sostenibles y un menor impacto medioambiental los arquitectos han recurrido a menudo a soluciones tan prometedoras como llamativas. La lista es larga: hormigón elaborado con pañales o mascarillas, ladrillos de vidrio, bloques fabricados con plástico, tejas y planchas fotovoltaicas o sencillamente un retorno a la madera. A todas esas soluciones se añade ahora otra igual de prometedora, igual de llamativa: el cáñamo. ¿Casas con cáñamo? Exacto Quizás resulte chocante, pero en el sector de la construcción hay gente convencida de que el cáñamo puede resultar un material valioso para conseguir construcciones más respetuosas con el entorno. Y no se han quedado en la retórica. Para demostrarlo han desarrollado propuestas concretas o incluso levantado edificaciones. Habitualmente se emplea como hempcrete, un "hormigón" especial que combina el cáñamo con cal y agua para emplearlo como material de construcción y aislante. Otros usos son como lana y aislamiento. A lo largo de los años se ha usado para dar forma a construcciones que van más allá de simples cabañas, como Flat House, en Cambridgeshire (Reino Unido), o Highland Hemp House, en Bellingham (EEUU). En 2022 se presentó también en Baja Sajonia la primera casa adosada construida con ladrillos de cáñamo. El cáñamo ofrece resistencia, flexibilidad, y propiedades térmicas y aislantes. Es aplicado como sustituto de la madera en la producción de tablones o paneles aislantes y también como componente principal en ladrillos compactos aplicables en la confección de muros exteriores, interiores y techos, sustituyendo los ladrillos convencionales. El bloque está formado por fibras vegetales de cáñamo, cal natural y tierra. Estos componentes se mezclan, se prensan y se secan al aire, por lo que el consumo de energía en la fabricación es bajo en comparación con la mampostería. Los paneles de cáñamo son un producto limpio y reciclable. Se utilizan para el aislamiento de techos, paredes y suelos sustituyendo los paneles convencionales de madera. Las viviendas construidas con ladrillos y planchas de cáñamo son más impermeables, resistentes y aisladas facilitando el ahorro energético y una mejor insonorización. Además, su utilización como materia prima renovable, tiene la cualidad de retener la contaminación ambiental. ¿Son sus únicas virtudes? No. De hecho sus defensores ponen igual o incluso mayor acento en otra de sus ventajas: su capacidad para reducir las emisiones de CO2, el gas de efecto invernadero que más contribuye al cambio climático. Shane Chandran, de la empresa OzHemp, explicaba a comienzos de año a The Property Tribune que el hempcrete permite secuestrar carbono y calculaba que a lo largo de su vida útil puede eliminar alrededor de 20 toneladas de la atmósfera. También puedes leer: 5 tendencias de decoración que triunfarán este año Es evidente que las propiedades del cáñamo siguen vigentes en la industria, este es el caso del sector textil, en la industria automotriz, en la producción de semillas y combustibles ecológicos. Ahora el turno es para la industria de la construcción. Esto representa una ventana de oportunidad para asegurar una infraestructura sostenible, y por qué no, potenciar el uso de esta planta en oposición a viejos prejuicios.