1. Educar a las niñas Mejorar la educación en todo el mundo podría parecer una propuesta obvia. Pero aumentar en particular el acceso de las niñas a la educación no sólo trae beneficios sociales y económicos, también ayuda a combatir el cambio climático. ➤ Ver también: Las niñas y mujeres jóvenes señalan la educación como el área de su vida más afectada por el Covid-19 Esto se debe en parte porque las jóvenes empiezan a tener hijos más tarde si permanecen en la escuela más tiempo. Si todas las niñas completaran la escuela secundaria, para 2050 habría 840 millones de personas menos en el mundo de lo que actualmente se pronostica. 2. Bambú: no es sólo alimento de pandas El bambú es la planta que crece más rápido en el mundo. Puede crecer hasta un metro por día y absorbe el carbono de la atmósfera mucho más rápido que otros árboles. El bambú manipulado con ingeniería puede ser más fuerte que el acero. Todas estas cualidades lo hacen un material súper ecológico para la construcción de muebles y edificios. En China, el bambú solía considerarse "la madera de los pobres", pero ahora se está transformando su imagen. Productos basados en bambú pueden servir como una alternativa sustentable y baja en carbono al acero, el PVC, el aluminio y el concreto. 3. Leyes para combatir a los contaminadores Cada vez más abogados defensores del clima están recurriendo al fuerte brazo de la ley para combatir el cambio climático. De hecho, el sistema legal es una de las armas más poderosas que se tienen a disposición para mantener control sobre las compañías y gobiernos contaminadores. Hace poco, un tribunal en Países Bajos determinó que la gigante petrolera Shell está legalmente obligada a reducir sus emisiones y alinear sus políticas a las metas del Acuerdo de París sobre el clima, un caso que sentó un precedente. Y no se trata simplemente de las leyes ambientales que vienen al rescate. Los abogados astutos se están volviendo creativos, amparándose en leyes de derechos humanos, leyes laborales y hasta leyes empresariales para combatir el cambio climático. 4. Al acecho de refrigeradores gaseosos Toda nevera, refrigerador, congelador o aparato de aire acondicionado contiene refrigerantes químicos -como los hidrofluorocarburos (HFC). Pero el poder de enfriamiento que hace a los HFC fantásticos para las neveras también los hace nefastos para el mundo. Es más, los HFC son gases de invernadero tan potentes -mucho más que el CO2- que en 2017 los líderes mundiales acordaron eliminarlos gradualmente. Se vaticina que esa sola medida reducirá el calentamiento global por 0,5 grados. Sin embargo, el número de neveras y unidades de aire acondicionado en existencia es masivo. Como la mayoría de las emisiones refrigerantes suceden al fin de la vida útil de estos aparatos, eliminarlos de una manera segura es crítico. Por suerte, por todo el planeta, hay equipos de especialistas que los rastrean y destruyen los peligrosos gases refrigerantes. María Gutiérrez es la directora de programas internacionales de Tradewater, una compañía dedicada a encontrar, aislar y tratar los gases con seguridad. Muchas veces inspeccionan antiguos depósitos y vertederos de basura para dar con las unidades de refrigeración culpables. 5. Barcos más resbaladizos Cuando se trata de comercio mundial, una muy pequeñas criaturas pueden ser un lastre. El transporte marino es vital para nuestra economía global -90% de todo el comercio mundial viaja en barco y este método de transporte es responsable de casi 2% de todas la emisiones generadas por los humanos- y se espera que esa cifra no deje de aumentar en las próximas décadas. Como estamos tan dependientes de estos barcos, una pequeña criatura marina que viaja de polizón -el bálano- está causando un gran problema. Los buques que tienen incrustados en sus cascos bálanos, lapas y otros moluscos pueden expender 25% más del diesel sucio que los "barcos resbaladizos" con superficies lisas -lo que aumenta las emisiones y añade la friolera de USD 31.000 millones al año al costo de combustible. Para reducir toda esta fricción causada por los bálanos, los expertos están encontrando maneras ingeniosas de hacer los buques mas resbaladizos. Estas van desde una pintura especial ultravioleta hasta la cloración eléctrica a baja escala, y robots que acicalan los cascos. 6. Crear un súper arroz ¿Sabías que cultivar arroz deja una alta huella de carbono? De hecho, ¡el arroz tiene el mismo impacto ecológico de carbono que la aviación! Eso se debe a que la mayoría de nuestro arroz se cultiva en arrozales inundados en agua para ahogar la maleza rival. Pero esta agua no deja que el oxígeno llegue al suelo, creando las condiciones ideales para las bacterias que producen metano. El metano es un gas que, por cada kilogramo, puede causar 25 veces más calentamiento global que el dióxido de carbono. Para combatir esta amenaza climática. los científicos están adelantando una revolución del arroz. Están criando nuevas variedades de cultivos de arroz que pueden prosperar en campos secos, economizando agua, ayudando a los agricultores y reduciendo las emisiones de metano. Han estudiado 650 nuevas variedades del Instituto Internacional de Investigación del Arroz y están usando las mejores cepas en su programa de reproducción. Se espera que dentro de una década, la mayoría de nuestro arroz se cultive de una manera que emita muchos menos gases. Fuente: BBC