Ese recorte se dispararía en los años siguientes, hasta superar el 20%, si las mismas siguen aumentando sin control en todo el mundo. Los más afectados serán los países en vías de desarrollo, donde no existen los mismos controles que en las economías avanzadas, según las estimaciones de la FAO y otros organismos internacionales. También puedes leer: Café Latino en alerta: aranceles de Trump disparan precios y amenazan exportaciones a EE.UU. El futuro es sombrío y hay posiciones encontradas sobre quiénes son los responsables de esta situación y deberían, en consecuencia, realizar los mayores esfuerzos para evitar un ulterior deterioro. Los estudios científicos coinciden en señalar que la futura subida media de las temperaturas en varios grados se traducirá en una menor capacidad, en todo el mundo, para producir en las mismas circunstancias que en la situación actual. El nuevo escenario supondrá una disminución generalizada de los rendimientos por hectárea, lo que golpeará fundamentalmente a cultivos claves para la alimentación. La reducción afectará a todos los territorios del mundo, al margen de los esfuerzos que se puedan llevar a cabo en los próximos años para intentar remitir esta situación de calentamiento. Los análisis que estudian la caída de los rendimientos agrícolas se han llevado a cabo en más de 12.000 regiones de 55 países, y se han centrado en seis cultivos fundamentales para el sustento de la población: trigo, maíz, arroz, cebada, soja o mandioca. Existe entre un 70% y un 90% de probabilidades de que a finales de siglo disminuyan los rendimientos de esa media docena de alimentos. También te puede interesar: Sector turístico en rojo: costos operativos y cancelaciones afectan a la costa que aún espera la llegada de turistas de la Sierra Debido a las elevadas emisiones de gases contaminantes y su impacto sobre el calentamiento global, se estima que la producción de maíz podría caer hasta un 40% en Estados Unidos, China oriental, China central, África meridional y oriente medio. En el caso del trigo, las pérdidas se hallarían entre un 15% y un 25% en Europa, Asia y Sudamérica, y entre un 30% y un 40% en Estados Unidos, China, Rusia o Canadá. Todo ello en un contexto ya de por sí desafiante. A pesar de los importantes avances científicos en los cultivos en materia de genética, la introducción de nuevas variedades más productivas y resistentes a diferentes enfermedades o las nuevas tecnologías de laboreo, la producción de alimentos en el mundo se halla hoy bajo nuevas amenazas. Fuente: El País