El sector financiero de la Economía Popular y Solidaria se encuentra conformado por 441 cooperativas de ahorro y crédito, cuatro asociaciones mutualistas y dos organizaciones de segundo piso. Por el tipo de relación que mantienen las entidades financieras con sus socios, que al mismo tiempo son sus clientes, y por su alcance en la cobertura geográfica en zonas de alta ruralidad y pobreza, estas instituciones son clave en la prestación de servicios financieros a poblaciones vulnerables. Según información de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS), a diciembre de 2022, el sistema de cooperativas mantenía 9,32 millones de certificados de aportación. En ese mismo periodo, las cooperativas del segmento 1, 2 y 3 y las cuatro asociaciones mutualistas sumaron USD 24.406 millones en activos y USD 21.350 millones en pasivos. Un sector que aporta a la inclusión financiera en las zonas con altos niveles de ruralidad y pobreza La cartera de crédito de las cooperativas de ahorro y crédito de los segmentos 1, 2 y 3 y mutualistas, asciende a USD 17.949 millones, de los cuales el 48,61% corresponde a créditos de consumo; 40,2% a microcréditos; mientras que el 9,18% y 2,01% a los segmentos de vivienda y productivo, respectivamente. El total de los depósitos captados por el sistema, en cambio, se acerca a los USD 19.635 millones, que se generan de la relación con 5,52 millones de personas (30,4% de la población nacional). Estos recursos provienen principalmente de mujeres, cuya participación en saldo de depósitos representa el 52,6%. El 24,3% de los depósitos y el 33,3% de créditos corresponden a cantones cuyo nivel de ruralidad es superior al 50%. De la misma manera el 51,2% de la cartera y el 35,5% de las captaciones corresponden a cantones con niveles de pobreza superiores al 50%, lo que demuestra el importante rol de las entidades de la Economía Popular y Solidaria, en la inclusión financiera y en el acceso de servicios financieros en poblaciones de escasos recursos y en predominancia de ruralidad, lo que estimula la actividad a lo largo del territorio y brinda oportunidades de acceso a crédito formal. Distribución de cargos de toma de decisiones desde un enfoque de género A nivel de gobierno, el 52% de los directivos de las entidades financieras de la EPS que ocupan cargos de importancia en la toma de decisión son hombres, mientras que el 48% restante son mujeres. Sin embargo, estas cifras han ido cambiando en los últimos años, dado que hay mayor inclusión de mujeres, especialmente de mujeres de entre 18 y 39 años, segmento de edad en el que hay más presencia en la toma de decisión. En cambio, esta brecha es mayor en la designación del representante legal, el 64% de los directivos que están al frente de las entidades, son hombres, con una mayor concentración entre 50 y 65 años de edad. Sus segmentos Debido a la naturaleza heterogénea de las cooperativas y mutualistas en cuanto a su tamaño, cobertura geográfica, tipo de servicios que ofrecen y tecnologías que aplican las entidades del sistema cooperativo deben agruparse y supervisarse de manera diferenciada. Es así que, la SEPS establece cinco segmentos en los que clasifica a las diversas organizaciones en base a su nivel de activos. Las 43 instituciones del Segmento 1, en conjunto con las cuatro mutualistas concentran el 78,3% de los certificados de aportación, el 86,4% de los activos y el 86,9% de los pasivos de todo el sistema. La cartera de crédito al 31 de diciembre 2022 alcanzó USD 15.285 millones, lo que representa un 21,9% de crecimiento respecto a lo registrado en 2021. También te puede interesar: El sector bananero es uno de los primordiales en la economía ecuatoriana Por su parte, las obligaciones con el público sumaron USD 17.238 millones, con un crecimiento anual del 17,6%. Este importante grupo tiene mayor cobertura regional, entre las que se destacan seis cooperativas y una mutualista que son: Cooperativa JEP (USD 3.085,30 millones en activos); Policía Nacional (USD 1.509,42 millones); Jardín Azuayo (USD 1.448,62 millones); Alianza del Valle (USD 1.223,21 millones); Cooprogreso (USD 1.214,70 millones); 29 de Octubre (USD 917,48 millones) y Mutualista Pichincha (USD 880,29 millones). Las cooperativas del Segmento 2, compuesta por 48 instituciones, mantienen 1,23 millones de certificados de aportación, USD 2.146 millones en activos, USD 1.722 millones en cartera de crédito y USD 1.551 millones en depósitos. El segmento reporta un crecimiento anual del 18,8% en los créditos y un 2,8% en depósitos. En el caso de las cooperativas del Segmento 3, conformada por 90 instituciones, mantienen un poco más 689 mil certificados de aportación y activos por USD 1.176 millones, la cartera de crédito suma USD 942 millones, mientras que las obligaciones con el público alcanzan USD 846 millones. Dentro de las entidades de los Segmentos 4 y 5, se encuentran 258 instituciones que suman aproximadamente 489 mil certificados de aportación. El sistema financiero de la eps, un sector clave para el crecimiento en 2023 En 2022, el PIB de la economía ecuatoriana creció en un 2,9%, apoyado por un incremento del consumo de los hogares y del gasto de gobierno en un 4,6% y 4,5%, respectivamente. A estos se suman, un aumento en la inversión privada en 2,5%, un repunte en los precios del petróleo (por encima de los USD 100) y un crecimiento de las exportaciones en torno al 22,3%, según información del Banco Central del Ecuador (BCE). El papel de las entidades del sistema financiero de la EPS trasciende en la intermediación financiera, lo que ha canalizado la liquidez hacia las unidades productivas de la economía popular y solidaria, estimulando la inversión y el restablecimiento de la producción, especialmente en las zonas rurales y con altos niveles de pobreza. La liquidez en este sector obedece a un incremento en los depósitos. Entre 2021 y 2022, este indicador creció de USD 17.282 millones a USD 19.635; es decir, un crecimiento que supera el 13,6%. Asimismo, la cartera de crédito aumentó en USD 2.979 millones, hasta ubicarse en USD 17.949 millones, según la SEPS. En este año, se estima que el país alcance una tasa de crecimiento del 2,6%. No obstante, la incertidumbre que aún persiste en la economía global, alimentado por el endurecimiento de la política monetaria, por parte de las economías más avanzadas, para enfrentar la inflación internacional, podrían frenar el crecimiento mundial. En tanto que, la inestabilidad política y el incremento de la inseguridad afectarán el ritmo de recuperación del sector productivo. En este sentido, sostener el ímpetu de crecimiento de la economía nacional requiere un trabajo conjunto entre los diferentes actores de la economía, de tal manera que se promueva un ambiente propicio para los negocios. El rol del sistema financiero público y privado adquiere relevancia por su amplia capacidad de canalizar recursos hacia los diferentes sectores de la economía. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research