¿Cuál fue la evolución del sector? En 2022, cuando empezábamos a recuperarnos y estábamos optimistas, estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, que afectó directamente a muchos sectores, y en particular al de alimentos; empezando por la limitación de acceso a los insumos para la agricultura -desaparición o precios increíblemente altos-. Desde ANFAB se estudió el impacto de la inflación al productor, no al consumidor y esta podía llegar hasta en un 50%. En cuanto a la producción de alimentos, también hizo falta insumos porque muchos venían de la China. Además, el tema del precio del petróleo repercutió directamente a la producción de nuestros empaques con costos altísimos. Y una huelga en una fábrica de pulpa de papel en Finlandia -la más grande del mundo- generó un alza en el precio del cartón. Y finalmente, con el Paro Nacional de 2022, tanto el consumidor como productor vivió una crisis que no estaba calculada. Para 2023 se esperaría un crecimiento promedio de 2,8% anual; es decir, las previsiones para el sector son bastante moderadas; asimismo, vemos un año de transición, donde se pone en marcha un nuevo modelo de comercio internacional. ¿Qué acciones están implementando para dinamizar al sector? Hemos reflexionado en 2022, que por ejemplo, el Paro Nacional pasado proviene de una desatención, si se puede decir así, del Gobierno a los sectores que consideramos como la base de la pirámide, gente que está por debajo de la clase media. Y en Ecuador, representa casi un 70% de su población, es por eso que desde ANFAB se ha lanzado un concepto y una invitación motivacional a las empresas, para que produzcan productos de calidad de marca, pero a costos más accesibles enfocados a ese segmento que tiene muy poco recurso diarios. ¿Cómo promueven la formación dual desde ANFAB? Yo soy suizo y conozco bien el sistema de formación profesional dual, que es la base del éxito competitivo de Suiza y Alemania. Cuando vino la Cooperación Técnica Alemana e insistió en la creación de lo que es hoy en día, la Corporación Formados. Para el sector de la producción de alimentos encontrar un modelo de formación dual (práctica y teórica) es complejo por la diversidad de profesiones y la disparidad geográfica de las empresas. Pero hace tres años, encontramos una vía de solución: crear un Tecnólogo en Procesamiento de Alimentos, con la Escuela Politécnica Nacional como aliado en parte académica y 10 empresas dispuestas a asumir el rol de líder. Actualmente, ya tenemos estudiantes cursando con prácticas en nuestras empresas socias. ¿Y en cuánto a sostenibilidad? Las empresas tienen una responsabilidad social y ambiental importante. En lo social, no hay que descuidar al empresario de barrio para el progreso del país. En lo ambiental, tenemos un compromiso con el sector exportador de Ecuador, porque exportamos productos de nicho, y si queremos conquistar es al consumidor de afuera, debemos tener un trato justo, considerar el impacto ecológico y la deforestación. También, somos parte del proyecto CREA - Camino a la Reactivación del Ecuador Agroalimentario, una iniciativa cofinanciada por la Unión Europea, liderada por Rikolto y ejecutada en consorcio por ANFAB, Cospe, KU Leuven y Espol.Y finalmente, hay una concientización sobre la agricultura regenerativa.