Sección USFQ
Los seres humanos nacemos con la necesidad de explorar. Por ello, su potencial puede ser maximizado con buenos métodos de enseñanza.
| texto: Renata Castillo, Profesora Escuela de Empresas, Universidad San Francisco de Quito Debido a que somos diferentes, no podemos pretender diseñar una receta con ingredientes específicos que permita a todas las personas lograr un aprendizaje significativo. Los avances tecnológicos y los estudios en el área de la neurociencia nos han permitido conocer cómo funciona el cerebro. A pesar de que todavía queda mucho por aprender y descubrir, sabemos que cada cerebro es único y diferente. Inclusive, nuestro propio cerebro cambia a lo largo de la vida, por lo que nuestra forma de aprender va a ser distinta en base a las experiencias y conocimientos que vamos adquiriendo. Podemos argumentar que nosotros nos acostamos a dormir con un cerebro distinto al que tenemos cuando nos despertamos, debido a que este es un sistema complejo,dinámico y que se transforma con las experiencias diarias. El aprendizaje depende de la memoria y de la atención; sin estos dos factores es imposible aprender. Primero, debe haber un estímulo que capte y mantenga nuestra atención por un período apropiado y luego debemos determinar si este es lo suficientemente relevante como para guardarlo en nuestra memoria. Por tanto, es necesario que los objetivos y actividades de aprendizaje promuevan experiencias significativas, novedosas, que estimulen los sentidos, que sean memorables y activas. Las experiencias de aprendizaje significativo deben estar relacionadas con nuestras vidas, intereses y necesidades. Deben, además, tener relación con los conocimientos previos y, lo más importante, tener sentido y significado. Nuestro cerebro, de forma consciente o inconsciente, se hace dos preguntas al momento de decidir si guarda o no cierta información en la memoria a largo plazo: ¿Esto tiene sentido? (¿lo comprendo?); ¿Esto tiene significado? (¿Es relevante?, ¿Me sirve recordarlo?). Las emociones son críticas al momento de aprender. Es esencial crear vínculos emocionales positivos con el proceso de aprendizaje. Un ambiente emocional positivo promueve mejores niveles de aprendizaje y de rendimiento. En cambio, la ansiedad influye negativamente en el aprendizaje, ya que éste se inhibe ante amenazas y se estimula ante los retos. Por esta razón es necesario conocer a los estudiantes para saber cuáles son sus intereses necesidades y formas de aprender, de tal manera que sea posible plantearles retos apropiados. | ||
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| Al momento de escoger la metodología más apropiada, el reto está en lograr enseñar de manera diferenciada, activa, significativa y cooperativa a estudiantes que tienen distintos estilos de aprendizaje, intereses, culturas, niveles de desarrollo de destrezas, experiencias y conocimientos previos. |