Por ello surge la duda: ¿Se debe obligar a los trabajadores a volver a las oficinas? Según Pelayo Benito, Coordinador del Máster Universitario en Dirección de Recursos Humanos de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), las empresas están en la posibilidad de pasar al teletrabajo de una necesidad a una virtud, ya que esta modalidad ha consistido en una forma de introducir avances en materia de conciliación de vida profesional y familiar, que de otra forma habrían tenido entrada mucho más lenta en organizaciones en las cuales sigue habiendo fuerte resistencia cultural en esa línea. ¿Por qué las empresas no deberían obligar a sus trabajadores a volver? Más allá de las consecuencias legales que dependen del marco jurídico en cada caso, las empresas deben analizar las consecuencias a nivel de satisfacción y motivación de sus colaboradores, que inevitablemente son factores que derivan en la productividad de la organización. Según el experto de UNIR, los colaboradores son una parte clave para la sostenibilidad de cualquier empresa, y de la misma forma que “la voz del cliente” ha logrado abrirse paso como una cuestión capital para la supervivencia de las empresas, lo mismo debe ocurrir con la voz de las personas de la organización. ➤ Ver también: 5 tips para mejorar las relaciones en el trabajo “Es ésta quizás la principal lección empresarial de la pandemia: fueron las personas, su imaginación, su tesón, su voluntad de superación, las que hicieron posible que en una situación inédita se pudiese mantener la esperanza de retomar la actividad económica en un tiempo récord: es tiempo de escucharlas” asegura el experto. Según una encuesta Harvard Business Review, en la actualidad, más del 40% de los empleados estadounidenses comenzarían a buscar otro trabajo o renunciar inmediatamente si se les ordena regresar a la oficina a tiempo completo. Con este dato que podría estar repitiéndose en otros países, las empresas deben adaptarse a una nueva realidad donde las necesidades de los trabajadores van transformándose a la par que la sociedad. Si las personas de la organización muestran un mayor grado de satisfacción con esta nueva modalidad de trabajo, el camino correcto es avanzar en esa línea, sin desatender las diferencias entre cada parte y sin perder de vista que la “gestión del cambio” implica lanzarse a aprovechar las sinergias que esta situación ha generado en términos de motivación y productividad, demostrando el liderazgo de los que están a la cabeza. Los beneficios del teletrabajo si se instala como una modalidad permanente Además de la motivación por la mayor flexibilidad para atender la vida personal y profesional, el teletrabajo permitirá la implantación de una sólida cultura de transformación digital, algo que en muchas empresas sigue siendo una tarea pendiente, debido a que aún se perciben los retos de esta modalidad como algo difícil de manejar, pero si se enfrentan adecuadamente, esas limitaciones se convertirán en asuntos del pasado, tal como ocurrió con el correo electrónico o la videoconferencia. Las empresas deben reconocer la realidad del nuevo mercado laboral y adaptarse a modelos híbridos, no solo para evitar correr el riesgo de una fuga de talentos, sino para mantener su estabilidad mediante un consenso generalizado entre las exigencias y necesidades entre cada una de las partes. Sin importar dónde esté cada pieza de la organización, caminar hacia un único objetivo siempre será el principal motor que mantendrá a las empresas moviéndose hacia adelante.