Eran las 7 de la tarde, de una época en que los días de esta zona central de Chile se van estirando de a poco. Con atardeceres luminosos y temperaturas que invitan a permanecer en el exterior. Cuando la tarde se guardaba, llegamos hasta el valle del Maipo. Una zona emblemática en vinos de gran calidad. Donde se produce un importante volumen de esta prestigiada industria vitivinícola nacional. Un valle donde no sólo se refugian algunos de los principales productores del país, sino donde la historia republicana está presente en muchos de sus viñedos.Aunque Chile es conocido en el mundo por el cobre, los salmones, los bosques, la fruta, la poesía y la astronomía, no es menos destacado por sus vinos de primer categoría. Tanto que se puede escribir de cada uno de los valles, entre los que hoy identificamos una buena decena. Los hay más al norte, en el centro y hacia el sur. Principalmente desde Elqui hasta el Bio-Bio. Por mencionar algunos: el Maipo, Casablanca, Colchagua, Limari y Aconcagua. Pero si ingresamos al primero, ya da para mucho y detenerse en un par de viñas, sería una eternidad. Por eso en este primer viaje hicimos un zoom y nos concentramos en Santa Rita. Más de 500 hectáreas, un hotel-casa con historia que recoge aspectos desde el siglo 18 hasta nuestros días. Un Museo Andino que puede estar en cualquier ciudad del mundo: con patrimonio precolombino, textiles, cerámicas, ornamentos, piezas utilitarias y todo magistralmente presentado. Al caminar por el parque, la historia de sus árboles se hace centenaria. Hay araucarias, sequoias, magnolios, roble y una parra moscatel plantada en el 1800 y que todavía produce. Pero si esto fuera poco, al centro una amplia laguna circundada por jardines estilo francés, así como rincones inspirados en Gran Bretaña.En el hotel Casa Real se ha logrado mantener la tradición del 1800, conservando salones y habitaciones como lo vivido hace algo más de un siglo en los algunos fundos bien conservados de la zona central. Lo que no cabe duda, es que éste tiene estándar superior. Por eso lo han visitado presidentes, autoridades, turistas, artistas de Chile y el extranjero, transformándose en un lugar que sigue cautivando. La viña, sus bodegas, los paseos por las cepas, la visita a los procesos, los carruajes que acompañan, el restaurante doña Paula y la panadería del siglo 17, son un encuentro con la historia. Además, los servicios están bien diseñados, el personal muy preparado, y el clima que aporta su nota agradable. Como si fuera poco, un racconto en el tiempo, nos remonta preferentemente desde la colonia hasta el presente. Aunque si escarbamos otro poco, a los indios Llolleo que habitaron la zona hace 1.500 años. Aquí en Santa Rita están presentes construcciones de comienzo del siglo XVIII, donde hoy se alberga un restaurante, una panadería y una tienda. De paso carruajes, maquinaria y un tren de la época. En contraste, el moderno edificio en piedra del Museo Andino levantado recién hace algo más de una década, pero también las modernas bodegas y una planta que se visitan con guías perfectamente preparados. Todo lo anterior vale la pena visitarlo. Y si los días son abundantes, cómo no seguir por los magníficos viñedos que se ubican en este gran, emblemático e irrepetible Valle del Maipo. Un regalo de la naturaleza, de la tierra y del clima privilegiado del centro de Chile. Sus anfitriones acogen con los brazos abiertos.Por: Por José Stgo. Arellano M., CHILE. Fotos: Santa Rita