S&P Global Ratings elevó la calificación soberana de largo plazo de Ecuador de “B-” a “B”, con perspectiva estable, el 13 de agosto de 2026. La calificadora señaló como elementos centrales de su decisión una mejora en el desempeño fiscal y en la gestión de la deuda. El movimiento representa una mejora de un escalón en la evaluación de riesgo crediticio del país. Sin embargo, Ecuador permanece dentro de la categoría de grado especulativo, por lo que la decisión no implica que haya alcanzado grado de inversión. La calificación soberana es uno de los indicadores que utilizan inversionistas y entidades financieras internacionales para evaluar la capacidad de un país de cumplir con sus obligaciones. Una mejor percepción de riesgo puede contribuir, entre otros factores, a generar condiciones más favorables para el acceso a financiamiento, aunque el costo efectivo de la deuda también depende del entorno internacional, las tasas de interés y la percepción del mercado. De “B-” a “B” en siete meses En enero de 2026, S&P había ratificado la calificación de Ecuador en “B-”, también con perspectiva estable. Siete meses después, la agencia decidió elevar la nota a “B”. La perspectiva estable refleja que, bajo el escenario base de la calificadora, no se prevé un cambio inmediato en la nota. Esto no elimina los riesgos estructurales de la economía ecuatoriana ni garantiza futuras mejoras en la calificación. El resultado debe observarse, por tanto, como una señal de una reducción relativa de la percepción de riesgo, pero dentro de una escala que todavía identifica vulnerabilidades crediticias. Exportaciones sostienen la posición externa El comportamiento del sector externo ofrece otro elemento para entender el contexto económico de 2026. Entre enero y mayo, Ecuador registró un superávit comercial de USD 2.144 millones, según el Banco Central del Ecuador (BCE). El resultado, sin embargo, fue 38% menor al observado durante el mismo período de 2025. Las exportaciones alcanzaron USD 16.288 millones, un crecimiento interanual de 5%, mientras las importaciones sumaron USD 14.143 millones y aumentaron 18%. Este mayor ritmo de crecimiento de las compras externas explica parte de la reducción del superávit. Las exportaciones petroleras acumularon USD 4.054 millones, 16% más que un año antes, mientras las no petroleras registraron un incremento de 2%. Entre los principales rubros, el camarón generó USD 3.892 millones, 12% más; los productos mineros alcanzaron USD 2.221 millones, con una expansión de 47%; y banano y plátano sumaron USD 2.023 millones, un crecimiento de 7%. El cacao mostró un comportamiento distinto. Sus exportaciones y derivados alcanzaron USD 820 millones entre enero y mayo, una reducción interanual de 59%. Sin este producto, las exportaciones no petroleras habrían crecido 14%, según el BCE. ¿Qué significa para Ecuador? El cambio de calificación es relevante porque la percepción de riesgo soberano tiene efectos que van más allá de las finanzas públicas. Las condiciones bajo las cuales se financia un Estado sirven como una referencia para inversionistas que evalúan proyectos, empresas y activos dentro de una economía. Una mejora sostenida de la calificación podría contribuir a reducir las primas de riesgo y ampliar las alternativas de financiamiento. Sin embargo, para avanzar hacia categorías superiores serán determinantes la sostenibilidad fiscal, la trayectoria de la deuda, el crecimiento económico, la capacidad de generar divisas y la estabilidad institucional. Por ahora, Ecuador mejora un escalón, pero continúa lejos del grado de inversión. La señal es favorable desde la perspectiva crediticia, aunque el desafío será mantener los indicadores que permitieron la revisión y reducir las vulnerabilidades que todavía condicionan la percepción de riesgo del país.