Porque dos de sus miembros se han borrado de la lista para siempre. San Marino debutó en el evento olímpico en Roma 60 y ha tardado 61 años en unirse a la fiesta, en celebrar una medalla y derramar lágrimas de felicidad en este Tokio 2020. La artífice de la hazaña, de lograr un bronce que entra en la historia de los Juegos Olímpicos, ha sido la tiradora Alessandra Perilli. En la final, Perilli acabó con 29 aciertos, solo superada por la eslovaca Zuzana Rehak Stefecekova, oro, y la estadounidense Kayle Browning, plata. Perilli, de 33 años, nació en Rimini (Italia), pero vive en San Marino desde que nació. Comenzó a tirar cuando tenía 15 años. Ganó su primera medalla internacional en los Juegos Europeos Juveniles de 2008 en Nicosia, ganando una medalla de bronce. Más tarde, ese mismo año, agregó una medalla de bronce en los Juegos del Mediterráneo, una hazaña que repitió en 2013. Y sobre todo es una especialista que ya ha dado grandes momentos a su país en otros eventos, como en el Mundial de Múnich de 2010. ➤ Ver también: Tamara Salazar gana medalla de plata y ya es parte de la historia deportiva de Ecuador Desde hoy San Marino, una nación de 33.000 habitantes y con cinco olímpicos presentes en Tokio, aparece en el medallero, una sensación desconocida que será vista con envidia por los países que formaban el club de los ‘sin medallas’, en especial los de Europa, que han perdido a un destacado miembro. Solo quedan 6 en esa lista de 69. El otro país que ha vivido su momento histórico es Turkmenistán. Su trayectoria olímpica es más corta que la de San Marino, de hecho, su primera presencia en una ceremonia inaugural data de Atlanta 96. Y ha sido en su séptima participación cuando Polina Guryeva colocó la bandera de su país en el mástil de la premiación de halterofilia de -59 kilos. Guryeva fue ayer segunda y dio visibilidad al deporte de esta nación de Asia Central y una población de 5 millones y medio de habitantes que ya aparece en el medallero. Una gran sensación. Fuente: ABC / Infobae