A sus 38 años, ha dejado su huella en OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, un producto que ha conquistado el mundo por su asombroso desempeño. Pero su ambición va más allá: la inteligencia artificial general, es decir, que emule y supere las capacidades cognitivas humanas. Persiguiendo la IA Altman no se conforma con el éxito de ChatGPT, apunta a crear una inteligencia artificial general (IAG). Su creencia en el poder tecnológico para forjar un futuro abundante es evidente: “Recuperar el optimismo colectivo sobre el futuro es un deber”. La IAG es su siguiente paso, comparándola con el Proyecto Manhattan en ambición. Él es un optimista apasionado y realista. También te puede interesar: La Inteligencia Artificial (IA) una herramienta para potenciar tu negocio en la era digital Un visionario crítico A pesar de liderar ChatGPT, Altman resalta las debilidades de esta herramienta. Lo considera “impresionante pero no robusto”, comparándolo con Don Quijote, un logro con limitaciones. Esta actitud franca revela su enfoque en la mejora continua y la búsqueda de estándares más altos en la IAG. Más allá de la tecnología Altman trasciende su papel en la tecnología. Alquila aviones para sobrevolar California y es un apasionado de los coches de carreras, con McLaren y un antiguo Tesla en su garaje. Su adhesión a la comunidad prepper (preparada para el apocalipsis), agrega dimensión a su personalidad. La pandemia no mella su perspectiva, viendo desafíos futuros más allá de lo vivido.