Los problemas de salud mental han cobrado mayor visibilidad en los últimos años gracias a que figuras públicas como deportistas, cantantes o actores han compartido sus propias experiencias. Casos como la de la medallista olímpica Simone Biles, que públicamente manifestó sufrir twisties, una especie de bloqueo mental que impide realizar correctamente las rutinas en gimnasia; o el exfutbolista David Beckham, que contó su padecimiento de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). También puedes leer: Cómo la colaboración de datos de salud puede ayudar a desbloquear la atención médica inclusiva Estas historias muestran que nadie está exento de enfrentar complicaciones de salud mental, independientemente de su éxito o estatus económico, y así han ayudado a visibilizar la importancia de recibir tratamiento adecuado a través de especialistas. Investigación en salud mental en Ecuador La investigación pone de relieve una significativa brecha de género en aspectos de la salud mental, revelando que, en comparación con los hombres, las mujeres presentan niveles considerablemente más altos de depresión, estrés percibido, inflexibilidad psicológica y soledad. También te puede interesar: Nuevo chocolate que sustituye azúcar por gelatina del cacao El investigador reflexiona sobre el dilema central: “¿Cuál es el reto? Se debe considerar reparar los efectos negativos originados por el modelo de desarrollo económico. La curva de la felicidad en forma una U”, explica, con picos de felicidad en la adolescencia y en la jubilación. Esto indica que las personas en edades económicamente productivas enfrentan cada vez mayores problemas de salud mental. Sugiere que las personas “invierten excesivo tiempo en su rol laboral, enfrentando costos colaterales significativos”, señala Byron. “¿Qué implicaciones tiene esto para los niños en desarrollo y para los adultos mayores? ¿Cuál será el futuro de aquellos que actualmente están en sus años más productivos cuando envejezcan?”, se cuestiona.