RSC: Maneja dinero de otros…
Asunto controversial, delicado con detalles y matices inadvertidos.
| Por: Roque Morán Latorre Presidente Ejecutivo IRSE - ECUADOR Eficiencia y ética Desde tiempos inmemorables,preocupación constante ha sido el cómo administrar los -muchos o pocos- bienes pecuniarios de las personas y de las instituciones. Revisando los orígenes de esta particular diligencia, se resalta que entregar el cuidado y manejo de dineros a una persona o entidad ajena se fundamentó, desde un inicio, en la absoluta confianza que pueda haber conseguido esa administradora frente al propietario de los bienes encargados, en la transparencia y manejo de una gestión delicada y minuciosa. Entidades centenarias en Ecuador han conservado prestigio y gozan de la confianza de miles de clientes; a ellas se han ido sumando algunas que, de similar manera, han logrado reputación y han respondido con solvencia a las exigencias de sus cliente. Es decir, manejaron su encargo con ética y con transparencia, mostrando eficacia con base en resultados positivos para sus accionistas y para sus clientes. Un alarmante traspié de esta actividad se dio en nuestro país, a finales de los 90, con dramáticos hock y consecuencias dolorosas, que generaron inquietud e incertidumbre; a la sazón, algunas personas prefirieron el “colchón bank” u otras opciones antes que confiar en las entidades bancarias. Por supuesto que“justos pagaron por pecadores” y aún quedan rezagos de ese infortunio. Tal asunto tendrá su propia lectura y juicio, pero hoy no nos referiremos a aquello, pero sí aciertos detalles que nos permitirían atisbar hacia el interior de las organizaciones bancarias, en lo que conocemos: en su Responsabilidad Social, analizada desde unos pocos detalles, pero que expresan mucho. | ||
| ||
| Se puede afirmar, con plena seguridad,que el buen servicio concede -por añadidura- excelentes resultados al negocio; basta que miremos las cuentas de resultados de prestigiosos bancos que no han dejado de ganar y mantener buenas utilidades que perduran a través de sus años de operación. | ||
| ||
| Pero hace falta afinar. Escuchaba, hace algunas semanas, al funcionario de un banco, mencionar que el nivel de satisfacción de los clientes de su institución fue del 95%, manifestando su complacencia, sin ocultar una buena dosis de orgullo, pero… ¿qué pasa con el 5% restante? ¿No merece analizarse aquél 5%? Fijémonos en las interminables y angustiosas colas, en horas y días picos, ante las vitrinas de las personas que atienden las cajas de los bancos: hay cinco ventanillas, ¡pero solo dos cajeros! que están cansados, preocupados y hasta malhumorados; o recordemos esos “balcones de servicio” donde una persona puede gastar hasta 40 minutos, o más, esperando estoicamente que lo atiendan. ¿Y qué de la cantidad de datos que le exigen reiteradamente? Y, qué de la cadena angustiosa, a través del teléfono, que parece interminable, de los menús y sub menús electrónicos, que le llevan a marcar varios números, simplemente, para decirle, finalmente, que no es esa la extensión que debió marcar. Personal o corporativa La banca es una actividad compleja. Por supuesto que los bancos no son entidades benéficas, pero siempre deberían mirar hacia el objetivo principal de toda actividad: el bien de la persona. Deben transmitir una cultura organizacional, tangible, donde el escrutinio no se refleje en cifras sino en el veredicto positivo del 100% de los clientes. |