Su vida combina las raíces de un pequeño pueblo agrícola en Canadá, la disciplina de una trayectoria forjada en distintos continentes y el liderazgo de un proyecto que ha marcado un antes y un después en la historia económica de Ecuador: la mina Fruta del Norte. Un granjero canadiense Nacido en Alberta, Canadá, Hochstein creció en una granja de ganado y cultivos junto a sus padres y su hermana. “Aprendí desde niño lo que significa el trabajo duro. Había mucho por hacer en la finca, y esa experiencia marcó mi ética laboral”, recuerda. Sin embargo, un problema de salud —asma— le impidió continuar con la vida agrícola. Su camino cambió gracias a un profesor universitario que lo motivó a dejar la ingeniería petrolera para adentrarse en la minería. “Fue un consejo que transformó mi vida; descubrí una pasión que me acompaña hasta hoy”, dice. Primeros pasos en minería Su carrera inició en la mina Brenda, una operación de cobre en Columbia Británica, donde trabajó como metalurgista en la planta de procesos. Desde allí empezó un recorrido que lo llevó a distintos niveles de responsabilidad en Noranda Minerals, una de las principales mineras canadienses, hasta llegar a la oficina central en Toronto. “Siempre tuve la fortuna de encontrar mentores que me empujaron hacia adelante”, explica. Uno de los encuentros decisivos fue con Lukas Lundin, quien fue uno de los principales líderes de The Lundin Group y quien falleció en 2022. “Lo conocí en un almuerzo para presentarle un proyecto. Si bien se inclinó por otra propuesta, ese fue el punto de partida de una relación profesional y personal de más de 30 años. Lukas tenía una filosofía clara: trabajar duro, pero también disfrutar la vida al máximo. Su visión me marcó profundamente”. El desafío ecuatoriano The Lundin Group adquirió Fruta del Norte a Kinross en 2014. Muchos calificaron la decisión de arriesgada. Hochstein reconoce que hubo escepticismo y logró concretarse gracias al empeño y visión de Lukas Lundin. “Él insistió en que era el momento adecuado y que Ecuador tenía un potencial minero extraordinario. Lukas nunca aceptaba frenar un proyecto; siempre nos impulsaba a avanzar”. También te puede interesar: Roberto Aguirre Román: “Mi mayor satisfacción es ver a NIRSA crecer con honestidad y visión” Ubicada en la provincia de Zamora Chinchipe, en plena Amazonía ecuatoriana, Fruta del Norte es considerada como uno de los depósitos de oro más importantes del mundo por su alta ley y reservas probadas. Con una vida útil proyectada de al menos 12 años, la mina se ha convertido en un motor económico para el país, aportando empleo directo e indirecto, encadenamientos productivos y un impacto tributario que coloca a la provincia entre las de mayor recaudación fiscal. Más allá de la magnitud de su producción, el proyecto ha sentado un precedente histórico: demostrar que en Ecuador es posible desarrollar minería a gran escala bajo estándares internacionales de seguridad, sostenibilidad y respeto a las comunidades. Ese empuje permitió que Lundin Gold construyera en tiempo récord la primera mina subterránea a gran escala del país, que inició operaciones en 2019. “De la adquisición a la primera producción pasaron menos de cinco años. Fue un hito no solo para la empresa, sino para la historia minera del Ecuador”, afirma. Vida personal y familia Aunque su vida profesional ha estado marcada por viajes y retos, Hochstein destaca el rol fundamental de Della, su esposa. “Ella sacrificó su propio negocio cuando nos mudamos a Ecuador. Durante la pandemia de 2020 pasé seis meses en el campamento minero, mientras ella enfrentaba sola los confinamientos en Canadá. Su apoyo ha sido invaluable”. Ron no tiene hijos, pero suele decir con orgullo que cuenta con “1.800 hijos”, en referencia a los colaboradores de Lundin Gold. “Siempre nos hemos considerado una familia. Lo vivimos especialmente en 2019, cuando una tragedia por un deslizamiento nos arrebató a un compañero. Ese dolor nos unió aún más”. Innovación y sostenibilidad Bajo su liderazgo, Lundin Gold ha invertido en tecnología, seguridad y eficiencia productiva. De las 380 mil onzas de oro producidas inicialmente, la mina superó las 500 mil en 2024. La compañía también explora nuevos yacimientos con inteligencia artificial y desarrolla investigaciones ambientales únicas, como la germinación de la Magnolia Yantzazana, especie única en Ecuador. “Queremos demostrar que la minería responsable no solo extrae recursos, sino que también aporta al desarrollo científico, social y ambiental”, asegura. Un motor para Ecuador Hochstein sostiene que la diferencia entre petróleo y minería radica en la amplitud de los beneficios. “El petróleo genera ingresos centralizados; la minería, en cambio, tiene un impacto mucho más amplio: empleos, proveedores, impuestos en distintos niveles de gobierno. Con apenas dos minas, Ecuador ya ve resultados enormes”. El ejecutivo cree que el país debe apostar con decisión por este sector. “Si se hace bien, la minería puede transformar a Ecuador como lo hizo en Canadá, Perú, Chile o Australia. No hay desarrollo sin minerales, y este país tiene un potencial geológico excepcional”. El legado de un líder Más allá de los números, Hochstein ve su mayor logro en la construcción de confianza. “La clave está en la honestidad, en la transparencia y en mostrar que la minería puede hacerse bien. Nuestro reto es ser la vitrina de lo que significa la minería responsable”. Con más de tres décadas en la industria y al frente de uno de los proyectos más ambiciosos del continente, Ron F. Hochstein combina la disciplina aprendida en su infancia, la visión heredada de Lukas Lundin y la convicción de que el futuro de Ecuador puede brillar tanto como el oro que yace en su tierra. Por: Andrés Calvopiña Cervantes. Fotos: Vicente Costales