Los han encontrado enterrados en el hielo antártico, en las entrañas de animales marinos que habitan las fosas oceánicas más profundas y en el agua potable que se consume en todo el mundo. Pero a la hora de fragmentarse en estos diminutos trozos que miden entre uno y cinco milímetros, los plásticos de colores brillantes lo hacen a un ritmo mucho más rápido que el resto, según un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Leicester, en Reino Unido. Los que son de colores rojo, verde y azul se degradan más rápidamente en comparación con aquellos que son negros, blancos o plateados. También puedes leer: Sway la empresa que usa algas marinas para crear plásticos biodegradables Y son justamente estos colorantes los que pueden proteger al plástico o no (según el color de que se trate), de la dañina radiación ultravioleta que promueve su desintegración. Protección contra los rayos ultravioletas Los investigadores de la Universidad de Leicester y de la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, realizaron dos estudios complementarios para demostrar la importancia del color en los plásticos. En uno, dejaron tapas de botellas de diferentes colores a la intemperie durante tres años. Repensar el diseño No se trata, en definitiva, de favorecer un color u otro, sino de diseñar los objetos plásticos y el color que se les dará en función de la durabilidad para la que están pensados, señalan los autores del estudio. También te puede interesar: La sostenibilidad, clave en el calendario de la EURO 2024 Los fabricantes, dicen, deben considerar tanto la reciclabilidad del material como la probabilidad de que este se convierta en basura cuando diseñan objetos y envoltorios de plástico. Fuente: BBC News