Este repunte también posicionó a cinco intervenciones como las favoritas: abdominoplastia, rinoplastia, operación de párpados, aumento de senos y la más popular entre todas, la liposucción. Para entender lo que engloba la cirugía plástica hay que remitirse al origen de la palabra, que viene del griego “plastikos”, que significa moldear o transformar. Esa transformación puede ser la de un “defecto” o también “una imperfección con relación a la subjetiva apreciación y conceptualización de la belleza”, según un artículo de la revista científica Elsevier, escrito por el médico chileno Jaime Arriagada. En Ecuador no hay cifras oficiales que muestren la cantidad de cirugías cada año. Pero expertos coinciden en que la rinoplastia y la liposucción lideran las preferencias, lo que va acorde con las elecciones globalmente más aclamadas. De acuerdo con información de 2022 del Ministerio de Salud Pública (MSP), “las malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas”, se encuentran en la posición nueve de las atenciones emergentes más frecuentes en la red pública. Por esa razón, programas como Operación Sonrisa ayudan a niños con labio leporino o paladar hendido a que tengan una vida en iguales condiciones que otros infantes. “Así como lo ve el quemado, el niño con labio leporino… lo ve el que no tiene una nariz bonita, el que tiene unas orejas anchas, el que está gordo, el que no está dentro de los parámetros de embellecimiento”, explica el doctor Francisco Borja, fundador de la Clínica Borja (1994) en Guayaquil y director de Postgrado de la Facultad de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES). Borja demuestra lo que dice con imágenes del antes y después de sus pacientes. Hay un cambio notable en su apariencia y además de eso, hay sonrisas, mejor postura, otro brillo, en definitiva, una autoestima superior con la que llegaron. Esas transformaciones también lo han llevado a publicar su libro “Todo sobre cirugía estética”, capítulo rostro y otro tomo más que abarca las intervenciones corpor ales. En ese sentido, este especialista sabe que hay edades idóneas para iniciar con las operaciones y que, de esa manera, aquellos complejos físicos no se alarguen más. “Las orejas se pueden operar desde los siete años; la nariz desde los trece años; la ginecomastia (aumento de glándulas mamarias en niños) desde los trece años también”, asegura. De allí que en la clínica que dirige las atenciones a adolescentes han aumentado significativamente: pasaron de ser los sextos en requerir estos servicios a ubicarse terceros. Para la doctora Nora Menéndez, presidente nacional de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica y Reconstructiva (SECPRE), la edad influye en el tipo de procedimiento que se escoja. Al igual que Borja, ella no tiene duda en que la rinoplastia es la primera operación estética o funcional que cualquier ecuatoriano estaría dispuesto a realizarse; la típica de achicar, perfilar o hasta respingar la nariz. “Pero en las mujeres de 25 a 35 años es mucho la liposucción acompañada del aumento mamario”, describe y añade que en el caso de ser una mujer que ya ha cumplido su tiempo de maternidad, el siguiente paso es recuperar su figura a través de una lipoabdominoplastia. Otro de sus hallazgos debido a los casos que atiende y la experiencia de sus colegas es que los hombres son cada vez más vanidosos. “Los hombres mayores podrán ser gorditos, pero la cara tiene que verse impecable”, dice. Igualmente, en esta tendencia por quitarse años de encima está como uno de los procedimientos más solicitados la blefaroplastia, es decir, la operación de los párpados superiores. Como Menéndez lo indica esto ya ingresa en el área de reconstrucción porque muchas veces el exceso de piel ya no le permite a la persona una correcta visión. “Si hay mamas tuberosas, se puede utilizar implantes y eso es reconstrucción; pero cuando las mamas tienen demasiado tejido mamario causan deformidades que lastiman la columna”, detalla la experta en el tema y todo esto sin contar las mejoras que son posibles tras un cáncer de mama, una vasectomía o secuelas de cicatrices en general. Cuidados para una rinoplastia según el doctor Borja Tener en cuenta las cinco funciones que tiene la nariz y que ninguna debe verse afectada: respirar, oler, eliminar virus, humedece o calienta el ambiente y es la caja de resonancia de nuestro sistema. Entre los exámenes previos debe incluirse una tomografía paranasal para detectar si hay problemas internos que deban ser tratados por otro especialista. “Todas las complicaciones en cirugía están relacionadas con la magnitud de la respuesta inflamatoria del paciente. Esta respuesta es mayor mientras más tiempo dure la cirugía, más áreas del cuerpo se agredan quirúrgicamente, y más grasa se aspire en el caso de las liposucciones”, se explica en el artículo citado anteriormente del médico Arriagada. Para recordar que, cualquier operación por mínima que sea, conlleva riesgos.Texto: Catherine Yánez Lagos